El fondo de emergencia es uno de los pilares básicos de cualquier economía doméstica, pero también uno de los conceptos que más se confunden. La economista y experta en ahorro Andrea Redondo insiste en que este dinero no debe utilizarse para gastos previsibles ni para caprichos, sino únicamente para imprevistos reales que exigen una respuesta inmediata. En un vídeo publicado en su canal de YouTube, Redondo define este colchón financiero como una cantidad de dinero guardada en una cuenta separada y reservada para situaciones inesperadas. “Un fondo de emergencia es una cantidad de dinero que guardas en una cuenta separada y que solo tocas cuando ocurre un imprevisto financiero”, explica la economista. La clave está en no confundir una emergencia con un gasto importante. “No se trata de dinero para vacaciones, ni para cambiar de coche, ni siquiera para darte un capricho. Es dinero reservado exclusivamente para situaciones inesperadas, necesarias y además que son urgentes”, señala Andrea Redondo. Entre los ejemplos que sí entrarían dentro de esta categoría, la economista menciona un despido, una enfermedad, un accidente o una reparación del hogar que no se puede prever ni aplazar. Son situaciones que pueden desestabilizar la economía de una persona o de una familia si no existe un margen financiero para afrontarlas. Por eso, Redondo también marca una frontera clara sobre lo que no debe pagarse con ese dinero. “Tu fondo de emergencia no es dinero para llegar a fin de mes porque te has pasado con los gastos durante el mes. No es dinero para unas vacaciones, no es dinero para comprarte un coche o para pagar la matrícula de la universidad de tus hijos”, advierte en su canal. La diferencia está en la planificación. Las vacaciones, la compra de un coche o los estudios pueden ser gastos relevantes, pero no son emergencias si pueden anticiparse dentro del presupuesto familiar. Para la experta, una emergencia real debe reunir tres condiciones: ser inesperada, no poder posponerse y requerir dinero disponible en ese momento. Redondo aconseja empezar calculando los gastos mensuales con precisión, porque muchas personas creen tener controladas sus finanzas hasta que revisan sus suscripciones, gastos pequeños y desembolsos recurrentes. Su recomendación es registrar ingresos y gastos durante dos o tres meses y, a partir de ahí, decidir cuántos meses se quieren cubrir. “Mi sugerencia es que tu fondo de emergencia cubra entre 3 y 12 meses de gastos”, afirma, una horquilla amplia que depende de la situación personal de cada hogar. El fondo de emergencia es uno de los pilares básicos de cualquier economía doméstica, pero también uno de los conceptos que más se confunden. La economista y experta en ahorro Andrea Redondo insiste en que este dinero no debe utilizarse para gastos previsibles ni para caprichos, sino únicamente para imprevistos reales que exigen una respuesta inmediata.