National Geographic informó que el reino animal incluye conductas alimentarias inusuales, como el consumo de heces y de partes específicas de una presa (Imagen Ilustrativa Infobae)Algunos animales devoran a sus parejas tras el apareamiento y otros buscan excrementos como fuente de nutrientes: la naturaleza desarrolló estrategias de supervivencia que desafían las convenciones humanas sobre la alimentación.Según informaron estudios y expertos citados por National Geographic, el reino animal incluye conductas alimentarias poco frecuentes, desde el consumo de heces hasta el de partes específicas de una presa, cuya función biológica en varios casos todavía no tiene una explicación definitiva.El caso más llamativo que recoge National Geographic es el del alimoche, el más pequeño de los buitres europeos. Este animal, apodado en su momento “la hiena de los faraones” por los naturalistas de la Antigüedad, tiene una dieta que incluye los excrementos de ungulados como vacas y otros herbívoros.PUBLICIDADLa comunidad científica no llegó aún a una explicación definitiva sobre esta preferencia. Los estudios disponibles descartaron el valor nutricional como motor del comportamiento: las heces de estos mamíferos contienen menos del 0,5% de proteínas y menos del 0,5% de grasas, además de bacterias de riesgo impredecible.El alimoche, el más pequeño de los buitres europeos, incorpora excrementos de ungulados como vacas y otros herbívoros a su dieta (Tisha Mukherjee/Wikimedia Commons)En 2013, un equipo de investigadores españoles propuso una hipótesis sobre los carotenoides, pigmentos presentes en vegetales de tonos amarillos como la zanahoria, la calabaza o el albaricoque.El alimoche tiene la cara de ese color característico, y los científicos plantearon que el consumo de excrementos ricos en estas sustancias podría intensificar la coloración facial.PUBLICIDADCuanto más amarilla la tez, mayor el atractivo sexual frente a posibles parejas, ya que un tono más pronunciado implicaría haber sobrevivido a una dieta de alto riesgo. La teoría no fue confirmada de forma experimental.Las hienas manchadas, a menudo retratadas como carroñeras oportunistas, son mamíferos sociales organizados en estructuras matriarcales complejas. Uno de sus comportamientos más difíciles de explicar ocurre cada año en las costas de Namibia, cuando las focas del Cabo llegan a tierra para parir. Las hienas las aguardan y se lanzan sobre las crías recién nacidas con un objetivo preciso: consumir exclusivamente los sesos.PUBLICIDADLas hienas manchadas de Namibia esperan la llegada de las focas del Cabo a la costa y consumen exclusivamente los sesos de las crías recién nacidas (Imagen Ilustrativa Infobae)Hasta ahora, no existe ninguna explicación desde la disciplina biológica que sea ampliamente aceptada y que permita comprender o explicar de manera satisfactoria por qué ocurre esta conducta.A pesar de ello, hubo algunos investigadores que plantearon la posibilidad de que el cerebro de los cachorros tuviera la capacidad de detectar o suplir una necesidad fisiológica de líquidos. Sin embargo, esa hipótesis pierde fuerza cuando se observa que en las zonas costeras en cuestión el agua potable no es un recurso escaso.National Geographic señaló que la conducta podría ser, sencillamente, una preferencia sin función adaptativa evidente, un comportamiento que los científicos califican como posiblemente “decadente” dentro del vocabulario etológico.PUBLICIDADEl fenómeno del canibalismo sexual es uno de los más documentados en insectos y arácnidos. La mantis religiosa protagoniza el caso más conocido: las hembras de algunas especies decapitan a los machos, considerablemente más pequeños, tras el apareamiento. En ciertas ocasiones, los devoran por completo.El canibalismo sexual en insectos y arácnidos incluye casos en los que las hembras de mantis religiosa decapitan a los machos después del apareamiento y a veces los devoran por completo (Tamás Kiss/Bonn Zoological Bulletin)De acuerdo con lo informado y especificado por National Geographic, existen antecedentes documentados que muestran que, en determinadas ocasiones, la hembra que lleva a cabo el ataque no corresponde a la pareja sexual del macho, sino que se trata de una rival.Esta rival puede llevar adelante la agresión motivada tanto por competencia como también por la mera necesidad de exhibir o comunicar una actitud de dominio.PUBLICIDADLas arañas de la familia de los terídidos presentan una variante distinta. Los científicos la denominan “inversión reproductiva”: tras la cópula, el macho queda como fuente de alimento para la hembra.No obstante, el proceso no implica ningún sacrificio voluntario por parte del macho; al contrario, este intenta huir de inmediato. La captura se produce porque la hembra reacciona antes de que el macho logre alejarse, lo que convierte el proceso en una consecuencia de la biología más que de una estrategia deliberada.
Cómo la ciencia intenta explicar los hábitos alimentarios más perturbadores del reino animal
Estudios y especialistas citados por National Geographic registraron conductas en distintas especies que la ciencia documentó con precisión, pero no logró justificar con ninguna explicación biológica ampliamente aceptada








