Un abejorro de los Andes ecuatorianos, conocido principalmente por su papel como polinizador, fue observado alimentándose de heces de cóndor andino y de restos de animales muertos, un comportamiento inusual documentado por primera vez en Sudamérica, según un estudio científico. Las observaciones corresponden a ejemplares de Bombus funebris, una especie característica de los ecosistemas altoandinos de Ecuador. El primer registro tuvo lugar en abril de 2024, durante el monitoreo de un nido activo de cóndor andino en una cavidad rocosa de Yaruquí, en la provincia de Pichincha. Los investigadores observaron tres abejorros entrando y saliendo repetidamente del nido. PublicidadLos insectos avanzaban entre plumas y arena hasta llegar a las heces, tanto secas como húmedas, del cóndor. Allí permanecían entre dos y tres minutos y utilizaban sus estructuras bucales para succionar los líquidos. El segundo registro ocurrió en septiembre de 2025, en los páramos de la Reserva Chakana, junto al Parque Nacional Antisana. Después de que varios cóndores interactuaran con el cadáver seco de un ternero, los investigadores observaron dos Bombus funebris sobre distintas partes de la carroña.Los ejemplares fueron vistos sobre el pelaje, los huesos y tejidos expuestos. Uno de ellos entró repetidamente en la cavidad abdominal del cadáver y permaneció allí unos 30 minutos, en contacto con tejidos y huesos.PublicidadPublicidadAunque los abejorros son conocidos por recolectar néctar y polen, algunas especies pueden recurrir ocasionalmente a recursos que no proceden de las flores, como frutos en descomposición, hongos, exudados, heces o carroña.Los investigadores plantean que estos recursos podrían ofrecer nutrientes que no siempre están disponibles en las fuentes florales, entre ellos compuestos nitrogenados, proteínas o aminoácidos. Sin embargo, subrayan que todavía se desconoce exactamente qué sustancias obtiene B. funebris y qué importancia tienen para su metabolismo.El abejorro presenta una amplia distribución altitudinal en los Andes ecuatorianos y puede encontrarse por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Estudios recientes también han documentado su interacción con numerosas especies de plantas.Para los investigadores, las nuevas observaciones amplían el conocimiento sobre la ecología de este abejorro andino, aunque serán necesarios nuevos estudios para determinar si el consumo de heces y carroña constituye una conducta ocasional o cumple una función relevante en su alimentación.Las observaciones fueron realizadas por investigadores de la Fundación Cóndor Andino Ecuador, Fundación Uru, Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia, Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo. (I)