Contenido automatizadoAbejorros muestran habilidades cognitivas sorprendentes. Foto: ISTOCK22.06.2026 12:19 Actualizado: 22.06.2026 12:19
Un equipo de científicos de las universidades de Oulu, Helsinki y Turku, en Finlandia, ha demostrado que el abejorro (Bombus terrestris), un insecto con un cerebro del tamaño de una semilla de sésamo, posee la capacidad cognitiva de resolver tareas complejas y novedosas de manipulación de objetos de forma espontánea y sin haber recibido instrucción previa para hallar la solución. El hallazgo, publicado en la revista científica 'Science', desafía el paradigma biológico tradicional que reservaba este tipo de perspicacia e intuición exclusivamente a los seres humanos y a ciertos vertebrados de cerebro grande, como los chimpancés.La investigación replica conceptualmente los históricos experimentos conductuales desarrollados hace más de un siglo por el psicólogo alemán Wolfgang Köhler, quien evidenció que los primates eran capaces de reconfigurar su entorno —como apilar cajas— para acceder a un estímulo alimentario fuera de su alcance directo. En este nuevo escenario, los abejorros consiguieron emplear elementos móviles como herramientas funcionales para salvar barreras físicas y obtener alimento LEA TAMBIÉN Los abejorros resuelven tareas complejas de forma espontánea. Foto:ISTOCKEl experimento de la flor artificial y la bola móvilPara evaluar la capacidad resolutiva de los insectos, los investigadores diseñaron un entorno de prueba controlado en el que los abejorros únicamente contaban con dos conocimientos previos aislados: que una flor artificial de color azul contenía una recompensa de agua con azúcar y que unas pequeñas bolas de poliestireno dispuestas en la arena eran objetos móviles e inofensivos.Los ejemplares utilizados en la muestra eran completamente ingenuos, lo que significa que carecían de experiencia previa con la solución del problema o con dinámicas de entrenamiento orientadas al uso de herramientas. Durante la fase crítica del experimento, la flor azul fue trasladada al techo de una arena transparente, quedando completamente fuera del alcance directo de los insectos. Ante esta situación inédita, los abejorros generaron una respuesta conductual autónoma: desplazaron una de las bolas de poliestireno hasta ubicarla exactamente debajo de la flor artificial y, posteriormente, treparon sobre ella para acceder a la solución azucarada. Según los autores del estudio, los patrones de movimiento de los individuos que lograron el éxito resultaron precisos y dirigidos de manera eficiente hacia el objetivo. LEA TAMBIÉN Los insectos pueden usar objetos como herramientas. Foto:ISTOCKRigor metodológico y exclusión de conductas azarosasEl equipo de investigación implementó mecanismos de control inusualmente rigurosos con el propósito de descartar explicaciones alternativas más simples, tales como el éxito por mero accidente, el comportamiento lúdico, el aprendizaje mecánico por ensayo y error o la guía visual directa. En las pruebas de mayor exigencia técnica, la flor artificial permanecía oculta a la vista de las abejas mientras estas manipulaban la bola, lo que impedía que los insectos orientaran el objeto guiado por un estímulo visual inmediato. Aun bajo estas restricciones de visibilidad, los abejorros dirigieron la bola hacia la ubicación correcta.Los análisis de los videos de control mostraron que el proceso de resolución se produjo mediante una transición abrupta: tras un periodo inicial de exploración aparentemente inconexa, el insecto ejecutaba en un instante una secuencia ordenada, fluida y sumamente eficiente de acciones que lo conducían directamente a la recompensa. Los científicos destacaron la flexibilidad que demostraron los ejemplares para combinar de forma novedosa y orientada a fines específicos las experiencias básicas adquiridas con anterioridad. LEA TAMBIÉN Los abejorros logran soluciones sin aprendizaje previo. Foto:ISTOCKImplicaciones para la neurobiología y la evolución cognitivaLos resultados de este estudio se suman a una corriente de evidencia científica reciente que describe capacidades cognitivas sofisticadas en los insectos, tales como el aprendizaje social, la cooperación interindividual y la adaptación flexible a entornos cambiantes. No obstante, los especialistas aclararon que los hallazgos no equivalen a la existencia de un razonamiento abstracto o una conciencia de características humanas en el tejido cerebral de los invertebrados.La conclusión central de la investigación apunta a que los sistemas nerviosos en miniatura son capaces de generar soluciones complejas y dinámicas ante desafíos ambientales imprevistos mediante mecanismos biológicos que la ciencia aún intenta esclarecer. El trabajo sugiere que la resolución espontánea de problemas basados en la manipulación de objetos es un rasgo evolutivo más extendido en el reino animal de lo que se estimaba, abriendo la puerta a que los insectos formen parte activa de la discusión científica internacional sobre el origen y desarrollo de la introspección y la inteligencia.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL EL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










