La capacidad de resolver problemas sin entrenamiento previo se consideró durante mucho tiempo una característica exclusiva de especies como primates o aves. No obstante, nuevas evidencias científicas indican que los insectos, en particular los abejorros, poseen habilidades cognitivas más avanzadas de lo que se creía.Un estudio publicado en la revista Science aporta datos que desafían los paradigmas clásicos de la neurociencia animal. La investigación documenta cómo los abejorros logran resolver espontáneamente un problema nuevo sin entrenamiento previo, lo que sugiere que la flexibilidad cognitiva no es exclusiva de los vertebrados.PUBLICIDADEl artículo describe un experimento donde los abejorros Bombus terrestris debieron superar un obstáculo inédito. Estos insectos aprendieron a mover una bola para alcanzar una flor con recompensa, ubicada en un sitio inaccesible.El comportamiento observado en los abejorros analizados resulta especialmente relevante, ya que no tuvieron experiencias previas que les permitieran aprender a utilizar el objeto como herramienta. La conducta se presentó ante un desafío completamente novedoso, sin antecedentes de entrenamiento específico para resolverlo.PUBLICIDADLos abejorros poseen habilidades cognitivas avanzadas, superando lo que históricamente se pensaba de los insectos según nuevas evidencias científicas (Imagen Ilustrativa Infobae)El estudio detalla que, tras asociar una flor artificial azul con una recompensa, los insectos enfrentaron una prueba inesperada: la flor fue desplazada al techo de un recinto transparente. Para llegar a ella, debieron idear una solución inédita, movilizando una bola bajo la flor y trepando sobre ella. Los abejorros enfrentaron una secuencia de acciones completamente nueva, sin que hayan recibido refuerzos ni enseñanzas previas sobre ese tipo de comportamiento.El investigador Olli Loukola sostuvo en el comunicado de la Universidad de Oulu que “el animal debe comprender que un objeto puede moverse y emplearse como herramienta para alcanzar un objetivo inalcanzable de otro modo. Lo que destaca aquí es que este tipo de solución espontánea se demostró en un insecto”.PUBLICIDADPara el autor principal, Akshaye Bhambore, el hallazgo resulta aún más llamativo porque “los abejorros jamás habían sido entrenados para rodar la bola, se enfrentaban a un reto absolutamente nuevo. El comportamiento observado parecía estar dirigido a una meta, con movimientos más enfocados en los individuos que resolvieron la tarea”.La investigación utilizó controles estrictos para descartar explicaciones alternativas como el azar o la simple reacción ante estímulos visuales. Los abejorros solo habían aprendido dos cosas antes de la prueba: que la flor artificial azul contenía recompensa y que la bola era un objeto móvil y seguro. No existía antecedente de que ambos elementos pudieran combinarse para resolver un desafío.PUBLICIDADLos insectos enfrentaron un desafío novedoso, nunca antes tuvieron experiencias previas con la utilización de objetos como herramienta en su aprendizaje (Mikko Törmänen)
Descubren la inesperada habilidad de un insecto para usar objetos como herramientas y resolver problemas
Un experimento reciente demostró que son capaces de idear soluciones novedosas ante desafíos inesperados. Sin experiencia previa ni entrenamiento, aprendieron a manipular elementos de su entorno para alcanzar recompensas










