Para este experimento, el equipo dividió a los abejorros en tres grupos.Foto: ScienceResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Desde hace un poco más de un siglo se conoce que los grandes chimpancés, al igual que los humanos, podrían de forma intuitiva idear estrategias para conseguir sus objetivos. Sin embargo, no se había conocido evidencia en otras especies, hasta ahora que una investigación publicada en la revista Science demuestra que los abejorros también pueden hacerlo.(Lea: La ciencia, la gran olvidada en los planes de Cepeda y De La Espriella)Olli Loukola, ecólogo cognitivo de la Universidad de Oulu (Finlandia) y uno de los autores del estudio, en entrevista con El País, dijo que “los abejorros ofrecen una excelente oportunidad para estudiar los principios fundamentales de la cognición”. La razón principal que explicó es que, si animales con cerebros tan pequeños como los abejorros son capaces de resolver los problemas que antes se creía que requerían cerebros más grandes, la cognición sofisticada, entonces “podría lograrse mediante mecanismos neuronales más eficientes de lo que habíamos supuesto”.Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores dividió en tres grupos a los abejorros de la especie Bombus terrestris, que fue expuesto a un lugar donde estaban una serie de bolitas de corcho y a unas flores que estaban pintadas en el suelo y que en su interior tenían agua azucarada. (Puede leer: Una araña azul fluorescente y otras 70 especies son nuevas para la ciencia)El primer grupo tuvo la experiencia completa, interactuando con las bolitas y las flores. El segundo, por su parte, solo tuvo contacto con la flor, y el tercero no tuvo contacto previo ni con la flor azul ni con la bola. Tras una serie de observaciones, el equipo encontró que la mayoría de los abejorros estaban moviendo la bolita hasta ponerla debajo de la flor. Luego, se subieron en ella con el objetivo de que su probóscide (o trompa) llegara hasta el agua azucarada. Los resultados indicaron que el 73 % de los individuos que hicieron parte del primer grupo, es decir, que fueron preentrenados, resolvieron la tarea con éxito. Sin embargo, solo dos de los 42 insectos de los otros grupos alcanzaron el agua azucarada. Akshaye Bhambore, de la Universidad de Oulu, en entrevista con El País, aseguró que el entrenamiento previo hacía referencia a que a los ejemplares se “les proporcionó asociaciones básicas”. Es decir, no les enseñaron la solución a su problema.(Le puede interesar: La momia del “hombre de hielo” tiene bacterias que han sobrevivido 5.300 años)Luego de esta fase, el equipo sometió a los abejorros a un nuevo experimento: corrieron la bolita de corcho de la flor con el objetivo de que no fuera utilizada como estímulo. A pesar de esta alteración, los animales consiguieron mover nuevamente la bola hasta la flor. 👩‍🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬Conoce másTemas recomendados: