“Nunca habíamos hablado tanto de hidratación y, sin embargo, nunca había existido tanta confusión”, afirma la doctora Estela Lladó-Carbó, neurofisióloga, doctora en Neurociencias y experta en longevidad de Monarka Clinic. En su consulta observa cómo cada vez más personas llegan convencidas de que necesitan beber tres o cuatro litros de agua al día o invertir en la última moda en hidratación, cuando la ciencia apunta hacia un mensaje mucho más sencillo: no solo importa cuánto bebemos, sino también qué agua elegimos.Más agua no siempre significa mejor hidrataciónDurante años se ha popularizado la idea de que beber mucha agua es sinónimo de salud. Sin embargo, los expertos recuerdan que el exceso tampoco es beneficioso. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta aproximada de entre 2 y 2,5 litros diarios de agua total -incluyendo la que aportan los alimentos- para un adulto sano. Además, beber grandes cantidades de agua en muy poco tiempo puede alterar el equilibrio del sodio en sangre y provocar una hiponatremia, una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave.“La clave está en escuchar al organismo: la sed, el color claro de la orina y adaptar la hidratación al calor, el ejercicio o la edad siguen siendo las mejores referencias”, explica la especialista.El agua también cuida el cerebroComo neurofisióloga, la Dra. Lladó-Carbó recuerda que el cerebro es uno de los órganos más sensibles a la deshidratación. Una pérdida de agua equivalente apenas al 1 o 2% del peso corporal puede afectar a la concentración, la memoria de trabajo, el estado de ánimo y la sensación de energía. En personas mayores, una hidratación insuficiente puede incluso favorecer episodios de confusión o aumentar la sensación de cansancio. “Cuidar la hidratación no solo protege el cuerpo, también protege el cerebro”, resume.El auge de los filtros domésticos: menos plástico, más dudasA la vez que aumenta el interés por la hidratación, también crece el número de hogares que buscan reducir el consumo de agua embotellada. Además del beneficio medioambiental que supone evitar cientos de botellas de plástico al año, muchas personas desean reducir su exposición a los microplásticos, unas partículas detectadas tanto en el agua embotellada como en numerosos alimentos. Aunque todavía se investiga cuál puede ser su impacto sobre la salud a largo plazo, esta preocupación ha impulsado la popularidad de los sistemas de filtración domésticos. Entre ellos, la ósmosis inversa se ha convertido en una de las opciones más demandadas.¿Qué es exactamente la ósmosis inversa?La ósmosis inversa utiliza una membrana capaz de retener una gran parte de las sustancias disueltas en el agua, como cloro, nitratos, metales pesados o determinados contaminantes, obteniendo un agua muy purificada.Sin embargo, ese proceso también elimina buena parte de minerales como el calcio y el magnesio. Por ello, muchos equipos actuales incorporan sistemas de remineralización que devuelven al agua parte de esos minerales antes de consumirla. La doctora Lladó-Carbó recuerda que el agua completamente desmineralizada no debería convertirse en la opción habitual para beber cada día.No todas las aguas minerales son igualesCuando elegimos un agua mineral conviene fijarse en algo más que la marca. Uno de los indicadores más útiles es el residuo seco, que refleja la cantidad de minerales disueltos.Para la especialista, una buena elección para la mayoría de la población es un agua de mineralización media, con un residuo seco aproximado de entre 250 y 1.000 mg/l, un contenido equilibrado de calcio y magnesio y un bajo nivel de sodio. Más que buscar aguas “premium”, recomienda aprender a leer su composición.Agua alcalina, hidrogenada... ¿qué dice realmente la ciencia?Las redes sociales han convertido algunos tipos de agua en auténticos fenómenos de moda. “El agua alcalina promete modificar el pH del organismo, aunque la evidencia científica indica que nuestro cuerpo regula ese equilibrio de forma muy precisa y que no existen pruebas sólidas de que prevenga enfermedades en personas sanas”, recuerda la doctora Lladó-Carbó.“Distinto sería el caso del agua hidrogenada, que incorpora hidrógeno molecular disuelto. Su posible efecto antioxidante continúa investigándose y algunos estudios recientes apuntan a pequeñas mejoras relacionadas con la recuperación tras el ejercicio o la fatiga muscular. No obstante, la evidencia sigue siendo preliminar y todavía no permite recomendar su consumo de forma generalizada”, añade la profesional.¿Y los electrolitos?Otro de los grandes protagonistas de este verano son los suplementos de electrolitos, popularizados por deportistas de élite y cada vez más presentes en farmacias, gimnasios y carreras populares.Estos minerales -principalmente sodio y potasio- cumplen una función importante cuando realizamos ejercicio intenso o prolongado y se pierden con el sudor. En esas circunstancias, especialmente si el entrenamiento supera la hora de duración o se realiza con altas temperaturas, su reposición puede ayudar a mantener una correcta hidratación.Fuera de ese contexto, sin embargo, la mayoría de las personas no necesitan añadir electrolitos al agua de forma rutinaria. Como recuerda la Dra. Lladó-Carbó: “Estos suplementos tienen sentido en situaciones concretas de ejercicio intenso o calor, pero no deberían sustituir al agua como bebida habitual”. La hidratación no depende del último producto viral ni del agua más cara del supermercado.Para una persona sana, una buena hidratación pasa por beber la cantidad de agua que necesita su organismo, priorizar aguas con una composición mineral equilibrada y adaptar las necesidades a circunstancias como el calor, el deporte o determinadas patologías.“Lo que suma años de calidad no es el último gadget, sino los hábitos que mantenemos cada día”, concluye la doctora Estela Lladó-Carbó. Y quizá esa sea la mejor lección: cuando hablamos de agua, la mejor elección rara vez es la más llamativa, sino la que responde a las necesidades reales de nuestro organismo.Las mejores opciones del mercado, según la doctora Lladó-CarbóSistema de ósmosis inversa Jimmy R9 ProSistema de ósmosis inversa Jimmy R9 Pro.AmazonSistema de ósmosis inversa de sobremesa que no requiere instalación, ideal para hogares que buscan comodidad y agua purificada de alta calidad. Incorpora remineralización, desinfección UV y una pantalla inteligente que informa en tiempo real sobre la calidad del agua y el estado de los filtros.Purificador agua ósmosis inversa doméstica para encimera Jimmy R9Purificador agua ósmosis inversa doméstica para encimera Jimmy R9.AmazonEl Jimmy R9 es un sistema de ósmosis inversa de sobremesa que no necesita instalación, ideal para quienes buscan agua purificada de forma cómoda. Su filtración en siete etapas elimina una amplia variedad de contaminantes y remineraliza el agua para mejorar su sabor. Además, incorpora desinfección UV, agua caliente instantánea con siete niveles de temperatura y una pantalla inteligente que muestra la calidad del agua y el estado de los filtros en tiempo real. Ofrece una alternativa práctica para reducir el consumo de agua embotellada y de plásticos de un solo uso.Agua mineral Solan de CabrasAgua mineral Solan de Cabras.AmazonUna de las mejores opciones para quienes buscan un agua mineral natural con una composición equilibrada y bajo contenido en sodio. Disponible en botella de vidrio, ayuda a reducir el consumo de plástico sin renunciar a una buena calidad del agua. Su perfil mineral la convierte en una excelente elección para el consumo diario.BRITA ON TAP Pro V-MFBRITA ON TAP Pro V-MF.AmazonFiltro de grifo que permite disfrutar de agua filtrada al instante sin necesidad de instalar un sistema de ósmosis. Reduce cloro, plomo y otros contaminantes que alteran el sabor, conservando minerales como el calcio y el magnesio. Una solución práctica para reducir el consumo de agua embotellada.Ósmosis inversa doméstica 6 etapas con Remineralización PH+ iSpring RCC7AKÓsmosis inversa doméstica 6 etapas con Remineralización PH+ iSpring RCC7AK.AmazonSistema de ósmosis inversa de seis etapas diseñado para eliminar hasta el 99 % de más de 1.000 contaminantes, entre ellos cloro, flúor, plomo, arsénico y PFAS. Incorpora una etapa final de remineralización que devuelve minerales al agua y ayuda a equilibrar su pH, mejorando también su sabor. Cuenta con certificación NSF/ANSI 58, un aval de referencia en sistemas de filtración, y es una excelente opción para quienes buscan agua purificada sin renunciar a una mineralización más equilibrada.