En el Camino de Santiago a su paso por Navarra, existe una parada obligatoria que es el municipio de Estella-Lizarra. Considerada la “Toledo del norte”, esta ciudad destaca por su gran patrimonio monumental medieval y por su vinculación histórica con el Reino de Navarra. La iglesia de San Pedro de la Rúa con su espectacular claustro románico, el Palacio de los Reyes de Navarra o el puente románico sobre el río Ega son solo algunos de estos puntos de interés de visita obligada si pasamos por esta zona.

Pero más allá del pasado monumental, en Estella se puede disfrutar también de un lugar a las afueras que alberga una curiosa colección de arte, el Parque de los Desvelados. Este museo al aire libre impulsado por el escultor Luís García Vidal está ubicado a unos 1,8 kilómetros del centro de Estella-Lizarra, en la falda del monte y se conoce popularmente como el Parque de las Calaveras por el tipo de esculturas que se pueden ver allí.

Un parque dedicado a la muerte

El Parque de los Desvelados es el resultado de un trabajo de 30 años que el escultor Luis García tiró adelante él solo. Su idea era construir un museo al aire libre para concienciar de que la muerte es algo natural. Por eso, llenó una parcela que poseía en el término de San Lorenzo con una serie de esculturas gigantes con forma de cráneo construidas por el mismo con restos de poda de zumaque, un arbusto muy característico de la zona, y que destaca por el color rojizo que sus hojas adoptan en otoño.