Por su combinación perfecta de tradición, historia medieval y naturaleza, los pueblos de Navarra nunca faltan en las listas de los destinos rurales con más encanto de España. Y aunque Olite, Ochagavía o Roncesvalles se llevan todos los reconocimientos, esta Comunidad cuenta también con otros pueblos menos conocidos a los que les sobran motivos para reclamar también nuestra atención. Uno de ellos es Cirauqui, una villa medieval con una enorme riqueza artística y un entorno que hay que disfrutar con la misma calma que la localidad trasmite. Un paseo por CirauquiCon sus calles en pendiente siguiendo el trazado medieval, Ciraunqui da la bienvenida a peregrinos y turistas frente al arco de su torre medieval por donde se accede a la parte más antigua de la villa. Los restos de la muralla defensiva (perfectamente conservados), las cuestas y las ruinas del antiguo puente romano dan identidad a esta preciosa villa medieval que es una de nuestras joyas más desconocidas. Durante el recorrido por sus estrechas y empinadas calles, serán también los antiguos caserones y las fachadas decoradas con blasones nobiliarios los que nos recuerden la rica historia por la que ha transitado esta localidad. Un casco antiguo lleno de sorpresasDescubrir un destino del que poco se ha oído hablar es como abrir una caja repleta de sorpresas que se van revelando a cada paso. Uno de los lugares con más encanto es la plaza porticada del Ayuntamiento. Centro neurálgico de la localidad, alberga un conjunto de edificios barrocos del siglo XVII y XVIII. De los soportales sale también un túnel que forma parte del Camino de Santiago y donde se puede ver una pila bautismal románica.Otro de los monumentos más destacados es la iglesia de San Román, con aspecto de fortaleza, fue construida en el siglo XIII y renovada en el siglo XVI. También de origen medieval es el templo de Santa Catalina de Alejandría, con influencia del románico rural navarro y un aspecto más sencillo.La ruta del vino pasa por CirauquiLa esencia de Cirauqui también se descubre en su mesa, con una cocina de tradición navarra y fundamentalmente casera en la que destacan las pochas (alubias blancas frescas) o los pimientos rellenos. Rodeada de un mar de vides, la actividad vitivinícola es parte también de su identidad, de hecho buena parte de su población está vinculada a las viñas. El más famoso es el vino rosado elaborado con las cepas más antiguas de Cirauqui (algunas del siglo XIX). Está considerado uno de los mejores de Navarra y seguro te resultará el mejor acompañamiento a cualquier comida.
El pueblo de Navarra atravesado por el Camino de Santiago con calles en cuesta y aires medievales
A 30 kilómetros de Pamplona, esta pequeña joya jacobea sorprende con sus grandes puertas medievales, los palacios blasonados y un entorno de viñedos muy relajante.









