Fachadas de piedra y balcones de madera o herrería, muros de altura contenida de los que cuelgan plantas, edificaciones centenarias, calles empedradas y vistas hacia valles verdes: así se pasea por Santillana del Mar, la conocida como 'Villa de las Tres Mentiras'. Un enclave cuya historia no empieza en la Edad Media, sino mucho antes: a dos kilómetros de su casco histórico se encuentran las cuevas de Altamira, con pinturas rupestres de más de 14.000 años de antigüedad. Es uno de los pueblos más bonitos de España, al menos según los múltiples rankings en los que figura año tras año.

“Ni es santa, ni es llana, ni tiene mar”, se repite constantemente respecto al nombre del pueblo. Y es una verdad a medias: su nombre sí proviene de una santa —Santa Juliana—; sus calles tienen cierto relieve, aunque el pueblo está enclavado en un valle y las pendientes son moderadas. Y, aunque la localidad no tiene salida al mar, el municipio de su mismo nombre sí cuenta con acceso al Cantábrico. Pero las discusiones sobre su nombre son, en realidad, lo que menos importa cuando se recorren sus calles.

Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1889, esta villa cántabra se sitúa a apenas 30 kilómetros de Santander, lo que la convierte en una escapada ideal para realizar en un día. Su reconocimiento no ha hecho más que crecer con el paso del tiempo: Santillana del Mar fue el primer pueblo del norte de España en obtener el sello de Los Pueblos más Bonitos de España y lleva años figurando entre los destinos mejor valorados de esta lista.