NoticiaAunque Medicina Legal no opera a plenitud por sus afectaciones, en su parqueadero, varias personas esperan noticias de sus familiares entre escombros.Héctor Fabio Sánchez y Lizeth Roldán, están a la espera de que los oganismos de socorro puedan sacar a sus familiares con vida. Foto: José Antonio Minota Hurtado / EL TIEMPOPERIODISTA14.08.2026 17:22 Actualizado: 14.08.2026 17:22
Aquí tienes el texto corregido y pulido con estilo periodístico. Se ajustó la redacción, se corrigió la ortografía, la puntuación y la sintaxis (como concordancias de tiempos verbales y pleonasmos), manteniendo intacta la esencia del testimonio:“Esto no se cayó de puro milagro”, expresó una de las personas encargadas de los oficios varios en la sede de Medicina Legal, mientras señalaba las grietas externas y los desprendimientos de pintura en la edificación que, a su parecer, se mantuvo en pie de forma milagrosa.Así luce la sede de Medicina Legal, afectada en parte de su estrectura. Foto:José Antonio Minota Hurtado / EL TIEMPOIncluso asegura que los daños en el interior fueron tan delicados que algunos cadáveres pudieron quedar atrapados entre las estructuras colapsadas.Como la vida sigue y hay que cumplir con el deber, la institución ubicó tres carpas improvisadas sobre el terreno de grava del parqueadero para orientar con rapidez a los pocos usuarios que llegan y remitirlos a la sede de Palmira.Aunque este espacio suele estar concurrido por familiares de víctimas, policías, abogados y personal funerario, en esta ocasión albergaba a personas que, paradójicamente, anhelaban no requerir los servicios forenses.Su presencia allí obedecía a que ese parqueadero se encuentra al pie del área afectada en el Hospital Universitario del Valle (HUV), donde afirman que hay cinco de sus familiares atrapados a la espera de ser rescatados.Al lado de Medicina Legal está el HUV, donde socorristas luchan por rescatar cuerpos atrapados. Foto:José Antonio Minota Hurtado / EL TIEMPO'Tenía a mi esposa en videollamada, el temblor la cortó y no supe más'Casi sin parpadear, con ojeras y el rostro pálido, Héctor Fabio Sánchez espera que en cada desfile de rescatistas y policías le entreguen noticias de su esposa, Yulieth Gutiérrez Murillo, y de su hijo, Andrés Felipe Sánchez Gutiérrez, de 17 años.Cuenta que ambos estaban en el quinto piso de la emblemática institución médica vallecaucana y, a pesar de que han transcurrido más de cuatro días, mantiene la esperanza de encontrarlos con vida.A diferencia de otras familias que debieron realizar trámites e ir a otros establecimientos para corroborar la presencia de sus allegados en el HUV, Sánchez, residente de Buenaventura, recuerda que el día del sismo sostenía una videollamada con su esposa, cuyo hijo estaba próximo a ser intervenido por una infección ósea. Fue en esa transmisión en vivo donde ocurrió la tragedia."Cuando sucedió la catástrofe me quedé muy preocupado porque se cortó la llamada, quedamos sin señal todos", comenta Héctor Fabio. Intentó viajar de inmediato, pero varios derrumbes bloqueaban la vía, por lo que solo pudo arribar el martes. "Y hasta el momento no nos dan respuesta de nada”, añade.Desde el martes mantiene la guardia en el parqueadero de Medicina Legal, al que evita mirar directamente mientras piensa en el reencuentro con sus familiares.Confiesa que no han faltado los momentos de desesperación por el tiempo transcurrido sin concretar el rescate. “Han venido fuerzas de rescate a apoyarnos, a darnos toda su solidaridad, pero no los dejan ingresar. No dejan que nos presten la ayuda. Ellos están allá adentro, charlan, hacen sus reuniones y no aceptan la ayuda”, manifiesta Sánchez, quien se hospeda temporalmente en casa de una hermana en Palmira y se desplaza diariamente para seguir de cerca las labores.“Somos varias familias. Aunque nos dan pocas esperanzas, sabemos que la fe es lo último que se pierde”, concluye.La espera ininterrumpidaEntre la multitud que se agolpa en las inmediaciones del cerco de seguridad se encuentra Lizeth Roldán, quien viajó desde Bogotá para exigir respuestas sobre el paradero de sus dos familiares.Roldán denunció que la noticia de la tragedia no les fue notificada por los canales oficiales del centro asistencial ni por las autoridades competentes, sino a través de los reportes en medios de comunicación."No nos avisaron; tan solo fue por noticias que nos dimos cuenta y viajamos porque sabíamos que él estaba hospitalizado aquí", expresó Roldán, visiblemente afectada.Un calvario de 36 días y una decisión extremaSegún el testimonio de la ciudadana, su familiar —una persona en condición de discapacidad que se había trasladado a la capital vallecaucana hace ocho meses en busca de tratamiento para volver a caminar— completó 36 días internado debido a una complicación cutánea (escara). En el momento del colapso, la víctima se encontraba en el cuarto piso, a la espera de ingresar a un procedimiento quirúrgico.Junto a él estaba su acompañante, identificada como Nancy López, quien, según el relato preliminar entregado a la familia, se habría negado a evacuar las instalaciones para mantenerse a su lado hasta los últimos instantes. Los hijos de López también permanecen en el lugar a la espera de noticias sobre sus seres queridos.Roldán cuestionó los cambios de versión e inconsistencias en los protocolos iniciales de los equipos de socorro. Indicó que, a su llegada el martes, les informaron sobre la suspensión de las labores iniciales de búsqueda con el argumento de que no había signos de vida. No obstante, tras la unión de las familias afectadas y el eco generado en redes sociales, se logró activar una nueva fase de apoyos y maniobras en la zona.A pesar de la adversidad, Lizeth Roldán pide a los organismos de socorro y seguridad no cesar en las labores hasta hallar a sus seres queridos. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.















