NoticiaMientras continúa la búsqueda, las autoridades enfrentan otro frente: evitar una emergencia sanitaria por la descomposición de los cuerpos.Avanzan labores de rescate tras fuerte terremoto. Foto: SERGIO CÁRDENAS/ EL TIEMPOPERIODISTA JUDICIAL13.08.2026 17:51 Actualizado: 13.08.2026 17:53 PERIODISTA13.08.2026 17:51 Actualizado: 13.08.2026 17:53
El olor a descomposición empezó a sentirse en lo que antes era un hotel, en la parte céntrica de Pereira, en medio de las labores de rescate tras el fuerte terremoto de 7,4 grados de magnitud que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto.Aunque se mantienen los esfuerzos, y la esperanza, de hallar personas con vida entre los escombros, con cada hora que pasa se va cerrando esa ‘ventana de posibilidad’ y se impone un reto sanitario para la gestión de los cuerpos sepultados bajo los escombros y la entrega digna a sus familiares.La exposición a estos cadáveres puede traer consecuencias. Así se lo explicaron a este diario fuentes de Medicina Legal. Si bien la entidad mantiene sus operaciones en las regiones afectadas, y hasta el jueves alcanzó a identificar a 228 de las 250 víctimas mortales, la atención está puesta en que no se presenten infecciones.“Puede haber contaminación al medioambiente. Segundo, las aguas también se pueden contaminar y se generan bacterias. Lo otro es que pueden generar epidemias, sobre todo bacterianas. Puede generar infecciones en las personas, por lo que es un tema que hay que saber tratar”, le dijo a este diario el director de Medicina Legal, el epidemiólogo Ariel Emilio Cortés. En Cali, las familias de las 96 personas que murieron en el terremoto recorren las 150 funerarias en busca de un cupo para despedirlos. Los servicios exequiales no dan abasto.Brigada de socorristas mexicanos Los Topos Aztecas en Cali tras el terremoto. Foto:EFEEn Funerales del Valle, por ejemplo, seis de las siete salas de velación ya estaban ocupadas entre sus sedes del norte y el sur de Cali. Este jueves solo quedaba disponible una, con capacidad para 20 acompañantes. En otras funerarias también evaluaban cómo responder a la alta demanda. En Funerarias y Camposantos Metropolitano de la Arquidiócesis de Cali, por su parte, informaron que verificaban la disponibilidad de sus 21 salas.Mientras tanto, en las entrañas de lo que era el edificio Torres del Limonar, de 34 apartamentos, ubicado entre los barrios Capri y Nuevo Rey, así como en otros de los 45 edificios que quedaron reducidos a escombros, el aire se ha vuelto denso. Es una señal de que el tiempo para encontrar sobrevivientes se estaría agotando. Las zonas donde se registraron los colapsos representan un riesgo epidemiológico que las autoridades sanitarias de Cali intentan contener.Solo para permanecer en el área donde estaba el edificio Torres del Limonar, cuyos escombros ocupan toda una manzana, hay restricciones para transeúntes y vecinos. Quienes deban acercarse tienen que usar tapabocas. Además, residentes de conjuntos cercanos, como Las Palmas, en la calle 10 BIS con carrera 70, se han trasladado a casas de familiares y amigos para reducir los riesgos sanitarios derivados de la descomposición de los cuerpos de quienes aún permanecen bajo los escombros.Frente a esta situación, el secretario de Salud de Cali, Germán Escobar, lanzó una alerta por el riesgo de enfermedades derivadas de la emergencia. El funcionario advirtió que, a medida que avanzan los días, las altas temperaturas de la capital del Valle pueden acelerar los procesos biológicos en las zonas de rescate, lo que podría incrementar las afecciones respiratorias, las enfermedades dermatológicas y bacterianas, así como la aparición de brotes gastrointestinales.“Con el paso de las horas, las altas temperaturas y el hecho de que los equipos de rescate aún no han podido recuperar todos los cuerpos que permanecen bajo los escombros del terremoto, se ha venido acumulando material biológico que, por supuesto, ya se percibe en el ambiente”, dijo el secretario.Escobar explicó que el levantamiento de los cuerpos, por razones de dignidad humana y de legalidad, corresponde a los organismos judiciales. “Ese procedimiento está a cargo del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y culmina con la disposición de los restos en Medicina Legal”, señaló.Otros inconvenientesSobre el trabajo en las morgues para identificar a los fallecidos, fuentes de Medicina Legal explicaron que el proceso ha sido más expedito porque, en la mayoría de los casos, ya se conoce la causa de la muerte. La principal dificultad se presentó con algunos bebés, cuyos cuerpos no habían podido ser entregados a sus familias porque el laboratorio de genética de Cali no está habilitado. Las pruebas tuvieron que realizarse en Bogotá y la entrega a sus seres queridos quedó prevista en Buga.Afectaciones del terremoto en Tadó, Chocó. Foto:Cortesía Liliana Mosquera.Mientras tanto, los pasillos de las morgues de Cali y Palmira permanecen copados. A este último municipio están siendo trasladados los cuerpos de algunas de las víctimas de la capital vallecaucana. Entre ellos están los de Ana Lucelly Adarbe Núñez, de 45 años, y Jaime Bonilla Victoria, de 55, quienes murieron cuando una pared se desprendió mientras intentaban salir del Instituto para Niños Ciegos y Sordos del Valle del Cauca, en el barrio San Fernando, al sur de Cali, durante el terremoto.Otro foco está puesto en las carpas de atención médica que aún permanecen instaladas en varios sectores. Médicos y enfermeros siguen a la expectativa, no solo de que aparezca alguien con vida bajo los escombros, sino también de atender a los rescatistas que trabajan sin descanso. En Pereira, por ejemplo, se han recibido decenas de donaciones de medicamentos e insumos para responder a cualquier emergencia. Sin embargo, uno de los desafíos ha sido mantener la esterilidad de guantes y otros elementos médicos, debido a la cantidad de polvo y partículas que permanecen suspendidas en el ambiente.Redacciones Justicia y Nación Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













