Por norma general, la Seguridad Social exige un mínimo de 15 años cotizados para acceder a la pensión contributiva de jubilación, que es la que se calcula a partir de la base reguladora del trabajador. A mayor tiempo trabajado, mayor porcentaje de base reguladora se obtiene, por lo que la pensión resultante será mayor.Sin embargo, en ocasiones es posible que el solicitante no cumpla con este requisito al alcanzar la edad de jubilación ordinaria, por ejemplo si ha trabajado gran parte de su vida laboral sin estar dado de alta en la Seguridad Social. En estos casos el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) concede una prestación no contributiva de jubilación de hasta 8.000 euros anuales.

Tras la entrada en vigor del Real Decreto-ley 3/2026 la prestación no contributiva de jubilación asciende a 8.803,20 euros anuales en 14 pagas, lo que significa que cada beneficiario recibe al mes unos 628,80 euros. Ahora bien, cuando dentro de una misma familia conviva más de un beneficiario de pensión no contributiva, la cuantía individual para cada uno de ellos será de 534,48 euros si hay dos beneficiarios, de 503,04 euros si hay tres y así consecutivamente.

Requisitos a tener en cuenta: residencia, edad, etc.