A uno no le privan los eclipses, la verdad, pero tampoco se pone estupendo llamando rebaño a la peña que anteayer no quiso perdérselo. Emplearse a fondo denunciando el eclipse como una vil metáfora del sanchismo que pretende eclipsar la tragedia de Ceuta es también acabar eclipsando la tragedia de Ceuta por la misma vía de la distracción. Por otra parte, lo cortés no quita lo valiente y lo astronómico no quita lo democrático. Si denunciamos la polarización ideológica que sufre este país, no parece coherente polarizar el Sol, la Luna y toda la Vía Láctea. Polarizarse, en fin, a favor o en contra del eclipse me parece que es incurrir en el vicio que se denuncia.No. Uno no es de eclipses. Pero, si tuviera niños en casa, habría montado para ellos una parodia de observatorio celeste. Uno habría tenido cuidado de las advertencias médicas, pero se habría disfrazado, de Sol, de Luna, de Marte y de lo que hiciera falta. La ilusión es un bien, un regalo, un don de la infancia que luego se pierde para siempre. Volvemos la espalda a los eclipses como se la volvimos a las psicofonías del doctor Jiménez del Oso, al ratoncito Pérez o a Albert Rivera. Pero de pronto, cuando vemos esa ilusión en un rostro infantil, de algún modo también vuelve a nosotros. Vuelve como un reflejo solar o lunar, un destello que se proyectara sobre el espejo opaco de nuestro descreimiento y nuestros desengaños."Esta España de hoy es una extraña mezcla de alarmismo apocalíptico y de imprudencia temeraria"Sí. Creo que el eclipse ha eclipsado el sentido común de algunos profetas de las redes sociales y de sus acólitos, que parecían simular un regreso a los terrores del año mil. En un vídeo que me llegó al móvil, un tipo con los pelos disparados como si hubiera metido los dedos en un enchufe advertía de una conspiración del Grupo Bilderberg y del Fondo Monetario Internacional para dejarnos a todos ciegos. En un audio un 'ilumineta' decía que el eclipse duraría dos horas cuando no llegó al minuto. En un texto de Whatsapp otro culpaba al Ejecutivo de Sánchez de perpetrar con las gafitas de la ONCE un escándalo similar al de las mascarillas…A uno, la verdad, eso de que un Gobierno se dedique a repartir gafas gratuitas para proteger a la población de sí misma le parece en principio y simplemente una cursilería del populismo intervencionista en el que se ha extraviado la socialdemocracia. Creo que el Ministerio de Ciencia no pintaba nada en esto, menos aún cuando se está diciendo que las mejores gafas pueden ser dañinas porque dilatan y desprotegen las pupilas. Creo que bastaba con un anuncio preventivo del Ministerio de Mónica García, quien por cierto continúa negando la crisis sanitaria que asola a Ceuta y que, como no se corte de raíz, acabará alcanzando unas dimensiones todavía más trágicas.Hablemos de Ceuta, sí. Esta España de hoy es una extraña mezcla de alarmismo apocalíptico y de imprudencia temeraria.
De eclipses y milenarismos
Si denunciamos la polarización ideológica que sufre este país, no parece coherente polarizar el Sol, la Luna y toda la Vía Láctea.












