Rusia y Japón nunca firmaron oficialmente la paz tras la 2ª Guerra Mundial, y el incidente diplomático vivido este jueves entre los dos países apunta a que su resolución queda lejos. El motivo de la disputa, entonces y ahora, ha sido las cuatro islas del Pacífico que Moscú tomó como trofeo de la guerra hace ochenta años y que este jueves, el presidente Vladímir Putin decidió visitar por primera vez en toda su trayectoria como gobernante. Una visita que ha reabierto la vieja herida en el orgullo nipón —que aún las reclama como propias— en un momento en que Tokio ha anunciado su mayor rearme en décadas bajo el mandato de la primera mujer al cargo del país, Sanae Takaichi. "Es absolutamente inaceptable", afirmó ante los medios la primera ministra de Japón respecto al viaje de su homólogo ruso. Takaichi explicó que el Ministerio de Exteriores tiene previsto presentar una protesta "formal y enérgica", ante una visita que "hiere los sentimientos del pueblo japonés" y que es "incompatible" con la postura japonesa respecto a las cuatro islas del archipiélago de las Kuriles —de un total de 56— que reconocen como propias. "Son parte inherente del territorio japonés, tanto histórica como jurídicamente, según el Derecho Internacional", sentenció la mandataria. El gobierno ruso había anunciado años antes que Putin visitaría en algún momento el archipiélago como parte de su recorrido por las zonas más occidentales del país, lo cual ya activó quejas por parte de la diplomacia japonesa. "Desde que el presidente Putin declaró en enero de 2024 que visitaría sin falta los Territorios del Norte, el Gobierno de Japón ha instado repetidamente a la parte rusa a que no se realizara una visita a las islas", recordaba Takaichi en su cuenta de X. Moscú, finalmente, no ha escuchado la petición japonesa. La oficina de prensa del Kremlin emitió a primera hora del jueves un comunicado en el que informaba de que Putin había acudido a la isla de Iturup (Etorofu para Japón, una de las cuatro islas en disputa) para visitar un complejo de procesamiento de pescado, un hospital y una escuela secundaria. Para concluir, mantuvo una reunión con el gobernador de la región de Sajalín, Valeri Limarenko. Su paso por Iturup llegó después de supervisar unas maniobras militares de la Flota del Pacífico, donde el mandatario ruso subrayó que la "realidad" de las islas Kuriles "está recogida en documentos internacionales", a pesar de las reivindicaciones territoriales de Japón, según ha publicado la agencia de noticias rusa TASS. TE PUEDE INTERESAR Sin miedo a los gigantes Takaichi, nacionalista, conservadora y amante del rock duro, es una política que hasta la fecha no ha tenido miedo de las confrontaciones directas con grandes potencias. En su tercera semana de mandato detonó las relaciones diplomáticas con China cuando afirmó en el Parlamento que desplegaría las Fuerzas de Autodefensa de Japón si Pekín intentaba bloquear o invadir Taiwán. Ahora, la Dama de Hierro japonesa —Takaichi es admiradora confesa de Margaret Thatcher— ha advertido que el último movimiento de Moscú "dificultará la recuperación de las relaciones a medio y largo plazo" y "agrava todavía más el sentimiento antirruso en el país". Su Gobierno estudia "futuras medidas" como respuesta que la primera ministra no ha querido adelantar. La mandataria nipona además subrayó que la relación con Rusia ya se encontraba en "una situación difícil" desde la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022. Como excepción, Takaichi dijo que "mantendrían abiertos los canales de diálogo" de cara a tramitar las visitas de ciudadanos japoneses a las tumbas de sus antepasados en el archipiélago, debido a que se trata de "una cuestión humanitaria". TE PUEDE INTERESAR Japón, que tras la Segunda Guerra Mundial vio limitadas sus capacidades militares por su condición de derrotado, ha comenzado bajo Takaichi un proceso de rearme en medio de la creciente inestabilidad geopolítica con guerras como la de Irán y las maniobras militares de China en el Pacífico. A principios de mes, el Gobierno aprobaba un nuevo 'Libro Blanco de Defensa', una línea estratégica, en el que anunciaba un incremento de la producción militar, sobre todo en "nuevas formas de combate" como drones e inteligencia artificial aplicada a la defensa. El anuncio fue acompañado de la primera prueba de misiles de crucero de largo alcance realizada por las Fuerzas de Autodefensa japonesas. Un destructor japonés realizó unas maniobras con misiles Tomahawk, de producción estadounidense, en el Pacífico, lo que a su vez despertó quejas en Corea del Norte. Kim Yo-jong, la influyente hermana del líder norcoreano, llegó a tildar a Japón de ser un "Estado criminal de guerra” que “está acelerando su transformación en una nación beligerante, aprovechando la situación internacional en la que los conflictos y la confrontación entre bandos se están volviendo más feroces", según expresó ante la agencia de noticias KCNA. Descubiertas por rusos, habitadas por japoneses Aunque fueron descubiertas por navegantes rusos, las islas Kuriles pasaron a ser parte de Japón en 1875 en virtud del Tratado de San Petersburgo. En la última etapa de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas soviéticas invadieron el archipiélago y pasaron a incorporarse a la antigua Unión Soviética (URSS) con el Tratado de San Francisco. Un año después del conflicto, la URSS expulsó a los miles de habitantes japoneses de las islas y comenzó a repoblarlas. En la actualidad, unas 20.000 personas habitan el archipiélago. TE PUEDE INTERESAR En 1956, la URSS y Japón suscribieron una declaración por la que reanudaron relaciones diplomáticas y establecieron las normas para la potencial firma de un tratado de paz, que incluía la devolución a Japón de dos de las cuatro islas. Aunque ambos países renunciaron a este acuerdo, Tokio sigue reclamando los territorios, y dada la última escalada de tensiones entre ambas naciones, todo apunta a que la Segunda Guerra Mundial no encontrará pronto su conclusión en el papel. Rusia y Japón nunca firmaron oficialmente la paz tras la 2ª Guerra Mundial, y el incidente diplomático vivido este jueves entre los dos países apunta a que su resolución queda lejos. El motivo de la disputa, entonces y ahora, ha sido las cuatro islas del Pacífico que Moscú tomó como trofeo de la guerra hace ochenta años y que este jueves, el presidente Vladímir Putin decidió visitar por primera vez en toda su trayectoria como gobernante. Una visita que ha reabierto la vieja herida en el orgullo nipón —que aún las reclama como propias— en un momento en que Tokio ha anunciado su mayor rearme en décadas bajo el mandato de la primera mujer al cargo del país, Sanae Takaichi.