El Etna, el volcán más activo de Europa, atraviesa una nueva fase eruptiva que comenzó el pasado 7 de agosto y que está afectando especialmente al este de Sicilia. La actividad volcánica está teniendo consecuencias en el aeropuerto Vincenzo Bellini de Catania, donde se han registrado vuelos cancelados, retrasados y desviados a otros aeropuertos de la isla debido a la presencia de ceniza volcánica.PublicidadLa erupción ha generado una densa columna de ceniza desde la cima del volcán que, desde este domingo 9 de agosto, se ha desplazado hacia el sur y el suroeste, cubriendo carreteras, zonas urbanas, áreas rurales y algunas playas. Entre las localidades más afectadas se encuentran Belpasso, situada a los pies del Etna, además de Adrano, Ragalna y Paternò. La nube también ha alcanzado Malta y ha obligado a varias aerolíneas a cancelar conexiones con la isla en plena temporada turística. Según el Centro de Avisos de Ceniza Volcánica (VAAC) de Toulouse, la ceniza llegó a unos 5.500 metros de altura y se desplazó hacia el sur y suroeste, con presencia en cantidades más reducidas incluso en Libia.¿Existe peligro con esta erupción en Sicilia?El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Catania ha detectado una actividad explosiva continua en el cráter Voragine, situado a 3.403 metros de altura, acompañada de una importante emisión de ceniza que se desplaza hacia el sur-suroeste. La erupción también está provocando varios flujos de lava procedentes de bocas situadas a 2.750 y 2.360 metros de altitud, que están formando amplias zonas de lava.El frente más avanzado de uno de estos flujos ha descendido hasta los 1.370 metros, aunque por ahora no representa una amenaza para las zonas habitadas porque el magma avanza hacia el Valle del Bove, un área deshabitada con capacidad para contener grandes cantidades de lava. El principal peligro en estos momentos se encuentra en el tráfico aéreo, debido a la ceniza expulsada por el volcán. Por este motivo, el aviso VONA del INGV permanece en nivel rojo, el máximo, que señala la existencia de un riesgo activo para las aeronaves.PublicidadCómo afecta a los vuelos en Sicilia la erupción del volcánEl aeropuerto de Catania-Fontanarossa, en el este de Sicilia, mantiene suspendidas sus operaciones debido a la presencia de ceniza volcánica procedente del Etna. El cierre se ha prolongado hasta las 16.00 horas de este jueves 13 de agosto, después de que las autoridades ampliaran de nuevo la suspensión de la actividad. Los vuelos ya comenzaron a sufrir interrupciones el pasado viernes, aunque el espacio aéreo no llegó a cerrarse por completo hasta los últimos días, cuando el aumento de la actividad del volcán y la presencia de ceniza obligaron a tomar medidas más restrictivas.Las consecuencias también se están dejando notar en Malta, donde la nube de ceniza ya ha provocado cancelaciones de vuelos. Este martes 12 se registraron 19 conexiones canceladas y se esperan nuevas suspensiones mientras persista la presencia de partículas volcánicas en el aire. La situación está afectando a unos 30.000 pasajeros, muchos de los cuales están tratando de desplazarse hasta el aeropuerto de Palermo para poder continuar sus viajes. Sin embargo, llegar hasta otros aeropuertos tampoco está siendo sencillo, con autobuses llenos, coches de alquiler agotados, pocas opciones de transporte y taxis con precios elevados.El cierre de Catania, uno de los principales aeropuertos de Italia y una infraestructura clave para la movilidad de Sicilia, está provocando dificultades en toda la isla. La interrupción de los vuelos está generando problemas para turistas y residentes y amenaza con afectar también a hoteles, agencias de viajes y otros negocios vinculados al turismo en plena temporada alta. Mientras tanto, el Etna, que supera los 3.300 metros de altura y mantiene una actividad volcánica frecuente, continúa bajo vigilancia constante por parte de las autoridades italianas.Publicidad¿Por qué preocupa la ubicación del aeropuerto de Catania?Los problemas provocados por la actividad del Etna en el aeropuerto de Catania han vuelto a abrir el debate sobre la capacidad de las infraestructuras de Sicilia para hacer frente a las erupciones del volcán. El aeródromo, situado a pocos kilómetros del Etna, ha tenido que suspender su actividad en varias ocasiones durante las últimas semanas, con numerosos vuelos cancelados o desviados hacia Palermo, en uno de los momentos de mayor movimiento turístico del año.La situación ha llevado al ministro italiano para la Protección Civil y las Políticas del Mar, Nello Musumeci, a recuperar un debate que, según ha explicado, viene de décadas atrás. Musumeci ha recordado que las interrupciones de los últimos días, con retrasos, cancelaciones y problemas para miles de viajeros, ponen de manifiesto la vulnerabilidad de los aeropuertos de Catania y Comiso ante la actividad volcánica.El ministro ha señalado que ya en 1999, cuando era presidente de la Provincia de Catania, advirtió de las limitaciones del aeropuerto de Fontanarossa y, especialmente, de su proximidad al Etna. En aquel momento, aseguró que se llegó a incluir en el Plan Territorial Provincial una propuesta para trasladar el aeropuerto y se encargó un estudio preliminar para construir una nueva infraestructura en la zona situada entre Catania y Enna, con capacidad para prestar servicio a siete de las nueve provincias de la isla.Sin embargo, aquella propuesta no consiguió el respaldo necesario y, según Musumeci, tampoco tuvo continuidad cuando volvió a plantearla durante su etapa como presidente de la Región. El ministro considera que las dificultades que está provocando actualmente la erupción vuelven a demostrar la necesidad de abordar el problema de las infraestructuras aeroportuarias de Sicilia y ha defendido que la ubicación del aeropuerto es el verdadero punto vulnerable, no el volcán.Cuántas veces ha entrado en erupción el Etna en 2026El Etna ha registrado varias fases de actividad eruptiva durante 2026, aunque no todas han tenido la misma intensidad ni las mismas consecuencias. La primera se produjo el 1 de enero, cuando se abrió una fisura en el Valle del Bove, a unos 2.000-2.100 metros de altitud. Desde esta zona comenzaron a descender los primeros flujos de lava del año por las laderas del volcán, en un episodio documentado por el programa europeo Copernicus y la agencia Reuters.La actividad volvió a intensificarse el 26 de junio, después de varias semanas de menor actividad. El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) detectó entonces una nueva fractura eruptiva a unos 3.030 metros de altura, acompañada de emisiones de lava hacia el Valle del Leone y actividad estromboliana en el cráter Voragine. El nivel de alerta se elevó ante el aumento de la actividad volcánica y la aparición de nuevos flujos.La fase más intensa del año se ha concentrado entre finales de julio y agosto. El 30 de julio se registraron potentes fuentes de lava de varios cientos de metros y grandes columnas de ceniza procedentes del cráter Voragine. Posteriormente, especialmente entre este 9 y 13 de agosto, se produjeron nuevos pulsos eruptivos con abundante ceniza y material piroclástico, que han provocado interrupciones en el tráfico aéreo y cierres temporales del aeropuerto de Catania-Fontanarossa por la acumulación de ceniza.