El rey de España, Felipe VI, es el objetivo a batir porque todos los enemigos de la democracia española saben bien que si cae el jefe del Estado, cae la Constitución y la democracia. No hace falta ser monárquico para conocer que la Casa Real es la única institución capaz de unir a españoles de todas las ideologías, la única que está al margen de toda disputa política, y que, por esa razón, es tan importante para los enemigos de la democracia poder acabar con ella. Sólo persiguen lo que nos une, el idioma, la bandera, la historia, el himno, la lengua. A quienes queman banderas en las protestas independentistas o a los que pitan el himno, no les incomoda la monarquía, les fastidia la cohesión que representa. Pero todo eso ya era conocido; la gravedad de la situación de estos días es que sean miembros de un Gobierno socialista quienes ataquen miserablemente a Felipe VI; miserable porque saben que no podrá replicar ni defenderse jamás de las acusaciones. Es verdad que la tropelía la ha cometido el nefasto ministro Óscar Puente, nadie más del Gobierno, pero sabemos bien cómo funcionan las cosas en política, en qué consiste el reparto de papeles, y si el tal no ha sido desautorizado, ni ha pedido disculpas, es que se trata de una opinión consentida por Pedro Sánchez. Podemos intuir, además, que estaban a la espera de una oportunidad para atacar a Felipe VI después de que, tras los incidentes de Ceuta, hiciera público un comunicado en el que mostraba "gran preocupación e indignación" por los "graves acontecimientos" ocurridos, con "la triste y trágica pérdida de decenas de vidas", que el Estado debe "velar por su seguridad para evitar que vuelva a repetirse". Nada más hacerse público ese comunicado, ya se comenzó a percibir el habitual runrún gubernamental censurando al Rey por haberse 'extralimitado'. Como no se atrevieron a decirlo públicamente, guardaron la venganza. Ahora vamos al motivo del ataque, la foto del rey, pero analicemos primero las críticas soterradas a Felipe VI por haberse excedido en su comunicado y haber recibido después al presidente de Ceuta. ¿En qué exactamente piensan que se extralimitó? Fue el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien calificó lo sucedido como un "ataque" y una "violación de la integridad territorial de España". Y fue su ministra de Defensa, Margarita Robles, la que señaló directamente a Marruecos, le pidió que asumiera responsabilidades y añadió luego: "No podemos mirar para otro lado. Todo el mundo tiene que tener muy claro que la integridad territorial y la soberanía española no se tocan, que a Ceuta y Melilla no se les toca". ¿Qué esperaban que hiciera Felipe VI? La Constitución, artículo 56, dice literalmente que "el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia (…) y asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales". Si lo que se pretende es un 'rey mudo', un 'rey florero' se equivocan doblemente, con la persona y con la ley. Ni es constitucional ni parece que Felipe VI sea un frívolo diletante. Y sobre todo eso, no se debe olvidar que la Corona es, con muchísima diferencia, la institución del Estado más valorada por los españoles, que dos de cada tres ciudadanos aprueban la labor de Felipe VI y confían en la Princesa de Asturias y que más del 79% considera que el rey es una garantía de estabilidad. Negarle competencia y autoridad al monarca para decir lo que dijo sobre Ceuta es una sublime estupidez. Si ahora el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido plegarse una vez más ante Mohamed VI, lo que no puede pretender es que el monarca se pliegue igualmente. Para decir que "son cosas que pasan" y elogiar que, "sin pedir nada a cambio", Marruecos acepta que regresen aquellos que envió a invadir Ceuta; para decir esas cosas, ya están los ministros de Interior y de Asuntos Exteriores de España. TE PUEDE INTERESAR Por lo demás, el hecho, la foto, que ha provocado toda esta polémica no tiene la relevancia que se le pretende otorgar. Como se decía al principio, es una mera excusa para atacar al Rey y, como tal, hay que tomarla. Que Felipe VI se haga una foto con un periodista ultra que aprovechó una recepción en Colombia para acercarse al Rey no tiene la mayor trascendencia, por mucho que nos parezca impresentable el individuo. Ser de extrema derecha no es ilegal, ni inconstitucional, de la misma forma que no lo es ser de extrema izquierda, independentista o republicano. El Rey es el jefe de Estado de todos los españoles y no hace 'cordones sanitarios' entre los ciudadanos. Solo faltaba que quienes han aplaudido las fotos con un fugado de la Justicia, como Puigdemont, sean quienes 'autoricen' ahora con quién se puede fotografiar el rey y con quién no. Hace unos días, en El Confidencial, decía el historiador José Luis Villacañas que "Marruecos sabe muy bien cuándo lanzar sus mareas humanas para dividirnos". Pues si ese era el objetivo, crear en España una gran inestabilidad institucional, ya sabe Mohamed VI que lo ha conseguido. Plenamente. Por esa razón, ahora es urgente que los cafres del Gobierno respeten por lo menos al jefe del Estado. Que dediquen su adicción a las redes sociales a su formación de bárbaros, como ridiculizó hace treinta años, en 1986, John Cleese, el líder de los Monty Python. Todavía no existían las redes sociales, pero ya supo ver lo que se originaría. Este es un párrafo de aquel vídeo que ha vuelto a hacerse viral: "La mayor ventaja del extremismo es que te hace sentir bien porque te proporciona enemigos. Puedes fingir que toda la maldad del mundo reside en ellos y que toda la bondad del mundo reside en ti. Una vez que ya estás armado con una superlista de enemigos, puedes ser tan desagradable como quieras y puedes pavonearte de abusar de personas y decirles que las vas a machacar, y aun así tener una imagen de ti mismo como un 'campeón de la verdad', 'un luchador por la justicia', y no como el triste esquizoide-paranoico que realmente eres". Pues eso. El rey de España, Felipe VI, es el objetivo a batir porque todos los enemigos de la democracia española saben bien que si cae el jefe del Estado, cae la Constitución y la democracia. No hace falta ser monárquico para conocer que la Casa Real es la única institución capaz de unir a españoles de todas las ideologías, la única que está al margen de toda disputa política, y que, por esa razón, es tan importante para los enemigos de la democracia poder acabar con ella. Sólo persiguen lo que nos une, el idioma, la bandera, la historia, el himno, la lengua. A quienes queman banderas en las protestas independentistas o a los que pitan el himno, no les incomoda la monarquía, les fastidia la cohesión que representa.
Dejad en paz al Rey
Si el objetivo de Marruecos era crear en España una gran inestabilidad institucional, ya lo ha conseguido; ahora es urgente que los cafres del Gobierno respeten por lo menos al jefe del Estado









