Las primarias demócratas para gobernador de Wisconsin han dejado una sonrisa nerviosa entre la cúpula del partido. A pesar de que su candidato, David Crowley, ha logrado imponerse a la socialista Francesca Hong, el resultado no apacigua el nerviosismo. El margen ha sido tan ajustado —menos de un punto porcentual de diferencia— que a pesar de que Crowley es el ganador, no se puede contar como una victoria decisiva. Al contrario, vuelve a ser un toque de atención sobre cómo los Socialistas Demócratas de América son capaces de dar batalla incluso en estados bisagra.PublicidadEn los últimos años, las elecciones generales en este estado clave se han decidido por márgenes extremadamente estrechos. Trump ganó en 2024 por poco menos de 30.000 votos, y en 2020 Joe Biden logró imponerse por menos de 21.000 votos.La diferencia de poco más de 4.000 votos también indica otra realidad: el Partido Demócrata aún no tiene un rumbo claro. El giro a la izquierda aún no es definitivo, pero tampoco se puede decir que el establishment demócrata siga controlando el corazón de la formación. Las primarias de Wisconsin reflejan cómo aún no hay una estrategia clara en el sentido de que no se ha impuesto ninguna de las dos líneas. Aunque para ser justos, esto tampoco es algo que se vaya a resolver durante el proceso de primarias. La consolidación de la izquierda dependerá del resultado en las urnas el próximo 3 de noviembre.El liderazgo en las encuestas no le sirvió a Hong para escudarse cuando la rodearon diversas polémicas en el tramo final de la contienda. Se rescataron viejas publicaciones de X donde Hong pedía desmantelar el ICE y el cuerpo de policía, algo que le ha valido duros ataques desde el lado republicano. También fue polémico otro tuit en el que pedía "cancelar Acción de Gracias", debido a la carga colonialista de la festividad. Hong intentó contener el incendio argumentando que su posición había cambiado con la experiencia y que eran ideas de juventud.Las polémicas que estallaron en torno a Hong fueron la gota que colmó el vaso para que el tándem progresista del senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez evitaran apoyarla. Desde el inicio, llamó la atención que ninguno de los dos hubiera decidido respaldarla públicamente, especialmente cuando sí que lo hicieron en Míchigan con Abdul El-Sayed. El demócrata, que rechaza la etiqueta "socialista", ganó con una campaña de izquierdas en el swing state y desde el principio contó con el paraguas Sanders y Ocasio-Cortez.PublicidadAunque ambos justificaron su posición diciendo que se están centrando en la carrera por el Congreso, la falta de apoyo ya evidenciaba la magnitud del reto que afrontaba Hong. En privado, algunos progresistas habían mostrado sus dudas sobre la capacidad de Hong para transmitir con eficacia su mensaje.El estilo de campaña de Hong era poco convencional. En sus actos electorales hablaba en voz baja y, en ocasiones, se mostraba insegura en las entrevistas televisivas. Además, a veces tenía dificultades para explicarse sobre sus viejas publicaciones y ser capaz de sortear las polémicas con holgura. Esto la situaba en las antípodas del estilo comunicativo de El-Sayed.La cúpula demócrata temía que, si Hong ganaba, pudiera suponer una victoria fácil para su rival republicano en noviembre, Tom Tiffany, quien cuenta con la bendición de Donald Trump. Aun así, el resultado tan ajustado de hoy sigue planteando la misma cuestión: si Crowley será suficiente para apelar tanto a las bases del partido como a los independientes que en el último ciclo terminaron por decantar la balanza en favor del republicano.PublicidadLa derrota de Hong es el primer fracaso significativo que experimenta la ola antiestablishment que está sacudiendo el Partido Demócrata y dibuja por primera vez los límites del avance de la izquierda. Una de las lecturas más interesantes del resultado de Wisconsin es la importancia de cómo se presentan las propuestas ante los votantes. Si se compara con El-Sayed u otros candidatos, como Melat Kiros, Hong carecía de la chispa necesaria para sostener el sentimiento antiestablishment de manera convincente.En este sentido, Crowley también se dedicó a desvincularse del establishment del partido a la vez que puso el foco en las cuestiones centrales para los votantes: el coste de vida. "Puede que no estemos de acuerdo en todas las políticas. Puede que no utilicemos las mismas etiquetas, pero todos queremos comunidades seguras, buenas escuelas, una atención sanitaria asequible, empleos bien remunerados y un futuro mejor para todos nuestros hijos", ha afirmado esta mañana el candidato demócrata después de haber sido anunciado ganador.Crowley también ha apelado directamente al otro motor del avance progresista dentro de las filas demócratas: el sentimiento anti-Trump. "Todos tenemos algo mucho más importante que nos une, y es impedir que el extremismo MAGA traiga a nuestros barrios, aquí mismo, en el estado de Wisconsin, el caos que vemos en Washington", ha afirmado Crowley.