En la política, como en el deporte, hay derrotas inesperadas, derrotas merecidas, derrotas por goleada y derrotas justas. Todas duelen y en todas alguien tiene que aprender a perder. Este domingo, en Nueva Jersey, le tocó a Argentina. En Madrid, a la concejal socialista Enma López. Y, pese a los 6.000 kilómetros de distancia que separaban un estadio de fútbol de la sede de un partido, las dos historias acabaron del mismo modo.

Los albicelestes cayeron 1-0 ante España en la final del Mundial, después del gol de Ferrán Torres en el minuto 106. Y la aspirante a arrebatar el cartel electoral del Ayuntamiento de Madrid a Reyes Maroto perdió las primarias por dos centenares de votos. Dos ciudades y dos descalabros con algunos parecidos.