―Somos muchos los que nos alegramos de lo que pasó el domingo. La frase es de José Luis Martínez-Almeida (PP). Es lo primero que ha dicho en el último pleno del Ayuntamiento antes de las vacaciones. No aludía a la victoria de la selección española en el Mundial, que ayer congregó a casi dos millones de personas donde hoy se han lanzado pullas políticas y se ha hablado, mucho, de Pedro Sánchez y de los casos de corrupción que rodean al Partido Socialista. El alcalde de la capital se refería, precisamente, al PSOE, al madrileño. Poco antes de que comenzara el partido contra Argentina, la formación anunció quién sería su candidata a la alcaldía para las elecciones de 2027. Ganó Reyes Maroto, actual portavoz municipal y con el apoyo del aparato detrás, a su número dos y aspirante sorpresa, Enma López. A Almeida le viene bien ahondar en las rivalidades de la izquierda. La frase inicial la ha completado así: “Somos muchos los que celebramos su elección como candidata”.No es la primera vez que el alcalde o su equipo ironizan sobre que la líder socialista en la ciudad no supone una amenaza a la mayoría absoluta del PP en Cibeles. Ya lo hicieron cuando Maroto anunció en abril que se presentaría como candidata otra vez, después de aterrizar como una desconocida en la capital en 2023. “A mí el domingo, en lo futbolístico y en lo político, no me dieron más que buenas noticias”, le ha lanzado el regidor. El PSOE es la tercera fuerza en Cibeles, por detrás de Más Madrid, que lidera la oposición. Y para Almeida, Maroto no es una rival a la que temer. Es lo que se trasluce de los comentarios jocosos que ha repetido en muchos plenos, incluido el de este martes: “Visto el entusiasmo con el que los militantes le han votado, señora Maroto, no estoy seguro de que usted vaya a cambiar el gobierno de esta ciudad”. Se refería a la baja participación que hubo en las primarias socialistas: votó un 34,2% de un censo de 5.512 militantes. Esto es, solo dejaron su papeleta en la urna 1.884 afiliados, de los que 1.045 se la dieron a la ganadora y 841 a López. A las 9.15, segundos antes de que comenzara la sesión, los ojos estaban en la bancada socialista. Maroto y López sentadas una al lado de la otra. Número uno y número dos juntas en público por primera vez tras la victoria de Maroto. Almeida lo ha aprovechado. A una intervención de la portavoz del PSOE sobre políticas de igualdad, el alcalde respondía: “¿Es feminismo acusar de desleal y de ansia de protagonismo a la persona que está sentada a su derecha? [...] Debe ser incomodísimo, tiene que estar haciendo un esfuerzo de resiliencia ecofeminista para aguantar a alguien tan desleal sentado a su derecha”. Aplausos y vítores en la bancada popular. Maroto, que ha hablado primero y no ha podido responder al dardo, había afeado a Almeida su apoyo al alcalde de Móstoles, imputado por acoso sexual y laboral a una exedil de su partido. “Ha normalizado discursos que cuestionan los derechos de las mujeres, impulsando leyes como la ley del concebido no nacido [impulsada por Isabel Díaz Ayuso]. Será recordado como el alcalde que más atacó los derechos de las mujeres”, le decía antes de volver a su asiento, junto a López.Ortega Smith, expulsado como edil de VoxEl primer punto del orden del día ha sido para algo que ya se sabía: dar cuenta de que Javier Ortega Smith, hasta ahora portavoz municipal de Vox, pasa a ser concejal no adscrito tras su expulsión definitiva del partido de ultraderecha en mayo, decisión que el exsecretario general de Vox mantiene recurrida ante los tribunales. El Ayuntamiento de Madrid rechazó las medidas cautelares que solicitó contra su expulsión y esta ha sido la primera sesión del edil fuera de la formación de la que fue un miembro fundador. “60 segundos para denunciar un atropello más de la partidocracia, que ha secuestrado la representatividad de los ciudadanos. Cuatro metidos en un despacho deciden que un concejal ha de dejar de serlo, y lo hacen sin una causa”, ha criticado Ortega Smith nada más comenzar la sesión. El concejal seguirá participando y votando en los plenos, pero lo hará como no adscrito. Al no ser parte ya de Vox, pierde los derechos vinculados a la formación, como medios materiales y económicos. En las elecciones municipales de 2023, el partido ultra obtuvo 148.658 votos, con lo que consiguió cinco sillas en el Ayuntamiento, una más que en las elecciones de 2019, cuando obtuvieron 124.252 votos. Ortea Smith, que se refiere ahora a sí mismo como “proscrito”, ocupaba una. Las otras cuatro se dividen entre los dos concejales afines a él y los dos que no. Los dos primeros, Ignacio Ansaldo y Carla Toscano, también fueron expulsados del partido, pero sus procesos judiciales siguen abiertos. Por el otro lado están Arantxa Cabello y Fernando Martínez Vidal, fieles a la formación. Desde hace varios meses, ambos bandos votan por separado en el pleno, en el que Ortega Smith seguía ejerciendo como portavoz. Cabello reivindica en cada sesión que la portavoz es ella y la tensión era y es evidente. De hecho, en muchas ocasiones han llevado preguntas iguales porque cada uno las hacía por su cuenta. La duda este martes estaba en quién sería, ahora sí, el nuevo portavoz. En teoría, le correspondía a Toscano, pero está de baja, por lo que el papel lo ha asumido Ansaldo, amigo y apoyo de Ortega Smith en Cibeles. “Hoy se produce una de las mayores injusticias que ha habido en política”, ha defendido a su compañero. Cabello, que reivindica la portavocía, ha cargado contra Almeida. “Lo más significativo es el desprecio absoluto que tiene el alcalde por las normas democráticas. Estaba clara la ley, que los tres expulsados de Vox tienen que pasar a no adscritos y hoy se va a escenificar un hecho lamentable, que se nos ha negado a Fernando Martínez Vidal y a mí la posibilidad de intervenir en aquellos puntos en los que se trata el paso a no adscritos”, ha comentado minutos antes de que empezara el que ha sido el pleno más corto del curso. En septiembre, todo volverá a rodar. Y con las elecciones cada vez más cerca.