Cada 12 de agosto, el Día Internacional de las Juventudes, ofrece una oportunidad para reflexionar sobre las transformaciones sociales a partir de la mirada de quienes están construyendo el presente y definirán buena parte del futuro de nuestras sociedades. En los últimos años, el debate público en torno a la dinámica de la población suele centrarse en tasas de fecundidad en descenso y curvas de envejecimiento. Sin embargo, los indicadores demográficos, por sí solos, no explican toda la realidad. Detrás de cada cifra existen trayectorias individuales, aspiraciones y un balance constante entre lo que se desea y lo que resulta posible, considerando los contextos que rodean a cada persona joven en su entorno específico. Comprender esas aspiraciones es especialmente importante en América Latina y el Caribe, donde viven alrededor de 157 millones de jóvenes que representan una enorme oportunidad para el desarrollo de la región. Las decisiones que tomemos hoy sobre educación, empleo, vivienda, salud y cuidados determinarán en gran medida las oportunidades que tendrán para desarrollar su potencial y construir los proyectos de vida que desean.
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