Lejos de lo que se advertía en la convocatoria a los medios, subir a Las Cañadas del Teide en la tarde de ayer, al menos entre las 16.00 y 17.00 horas y desde La Orotava, resultó mucho más cómodo que otros muchos días de agosto, y más con la noche de estrellas fugaces (perseidas) que suelen atraer a tanta gente. Quizás porque se avisó de accesos restringidos o porque la gente optó por las zonas costeras del área metropolitana o el Sur de Tenerife, lo cierto es que a esas horas no había casi tráfico ni subiendo ni bajando, aunque sí ejemplares de esa plaga que llaman safaris de quads y otros jeeps que se han ido haciendo poco a poco con el Parque Nacional.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) había invitado a los medios para seguir el histórico eclipse, por mucho que fuese sólo del 70%, en el observatorio de Izaña y, por supuesto, numerosos periodistas, cámaras y demás se apuntaron a la oportunidad. Se avisó, eso sí, de rigurosos controles, pero estos brillaron por su ausencia (al menos hasta las 17:00 horas), aunque el personal del Parque Nacional de Las Cañadas sí se apostó desde ese momento en el enlace que lleva a los numerosos telescopios y al resto de instalaciones del IAC. Un poco más tarde, sobre las 17:40, la Policía Canaria ya controlaba uno de los accesos con barrera desde La Esperanza.