Santander (EFE).- Desde las alturas en la montaña, a pie de costa, desde barcos en plena travesía, o en la terraza de casa o frente a la tele los más comodones, en Cantabria, con una anunciada visión privilegiada del eclipse solar, miles de personas no se han querido perder este evento histórico, empañado en algunos puntos por las nubes.

Ya desde hace días se venía barruntando que el eclipse iba a batir récord de espectadores.

Se sabía por las noticias incesantes en los medios, las previsiones de los expertos, y el termómetro definitivo: las gafas especiales para verlo con seguridad que han volado en farmacias y ópticas.

Este eclipse, del que se viene hablando desde hace ya muchos meses, ha trascendido el mero interés astronómico.

Ha pasado a ser todo un evento popular, como prueban las grandes concentraciones de personas en puntos clave y los desplazamientos en busca de un entorno de ensueño para disfrutarlo.