“Era la única nube que había en el cielo”, se lamenta, aunque casi entre risas, una de las jóvenes de un grupo de amigos que se acercaron desde Verea (Ourense) a ver el eclipse total de Sol sobre el cañón del río Sil a su paso por O Castro de Caldelas, en la misma provincia. Lo decidieron a última hora, pero se decantaron por un lugar apartado, el mirador de As Penas de Matacás, en el que las multitudes quedaban descartadas y el cielo despejado estaba casi garantizado.

Faltaban 15 minutos para la fase de totalidad y la expectación iba creciendo entre los asistentes, que iban avisando: “Ya casi está, mira”. Pero una nube tapó desde el norte el Sol en solo cinco minutos y no liberó la vista hasta bastante después de concluida la fase más esperada del fenómeno.

“Es un troleo total. Un eclipse de nube”, bromea un poco más allá Iván Otero con su grupo de amigos. Se declara igualmente contento de haberse desplazado hasta el mirador, con vistas sobre el cañón y las célebres terrazas en las que se cultivan vides ladera arriba.

El impacto duró poco entre los asistentes: el grupo de Verea, que recogió rápidamente las sillas y toallas que habían llevado para aguardar el eclipse, buscaba la parte positiva. La conclusión de una de las integrantes es que la experiencia ha valido la pena: “Aun así fue chulo”. La impresión de que se haga de noche repentinamente y, sobre todo, la rapidez con la que regresa la luz después se la llevan igual. Tal vez, añade, se desplacen a Andalucía para el del año que viene.