Hace unos meses se argumentaba que el petróleo barato se había convertido en uno de los grandes problemas para Rusia. El mercado registraba un superávit de petróleo que había llevado el precio del crudo Brent, de referencia global, a la zona de los 60 dólares, erosionando los ingresos de Moscú para financiar su costosa guerra contra Ucrania. Meses después, el cierre del Estrecho de Ormuz y la guerra de EEUU con Irán han llevado al petróleo a la zona de los 90 dólares... y los problemas del Kremlin son los mismos o peores. El déficit público de Rusia ha aumentado con fuerza pese al incremento extraordinario de los ingresos energéticos provocado por las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, mientras el Kremlin continúa incrementando el gasto destinado a su guerra en Ucrania.El presupuesto federal registró un déficit de 724.000 millones de rublos (8.800 millones de dólares) en julio, después de haber anotado un superávit un mes antes, según cálculos de Bloomberg basados en datos del Ministerio de Finanzas. Esto elevó el déficit presupuestario acumulado durante los siete primeros meses del año hasta 6,5 billones de rublos, equivalentes al 2,8% del producto interior bruto (PIB), según informó el ministerio el martes, en datos recogidos por la agencia Bloomberg.