La economía de Rusia se está deteriorando más de lo esperado este año ante un déficit fiscal creciente, una inflación que se ha enquistado en el 5-6% y la permanente escasez de combustible generada por los certeros ataques de Ucrania contra infraestructuras clave. Esta escasez de combustible impide que Rusia exporta refinados (una de sus grandes fuentes de ingresos), al mismo tiempo que limita el funcionamiento del maltrecho tejido industrial ruso. Pese a todo lo anterior, todavía hay analistas y parte de la sociedad que creen que se está exagerando desde Occidente, que Rusia resiste. Sin embargo, hay una prueba que parece muy complicado refutar. Moscú ha empezado a vender inmensas cantidades de oro y la explicación más probable es que el Kremlin está intentando evitar una crisis de liquidez y una crisis económica. Como la familia o la empresa que se ve forzada a deshacerse de sus activos más preciados en momentos de dificultad, Rusia está vendiendo este año toneladas de oro para intentar mantener el coste del a guerra sin caer en una crisis fiscal y de liquidez terrible.Ya este lunes salió a la luz una carta enviada por el Banco de Rusia (el banco central del país, el que tiene la soberanía monetaria y decide los tipos de interés) en la que se pedía a los bancos del país que concedieran créditos blancos y flexibles a todas las pequeñas y medianas empresas que se estaban viendo afectadas por los ataques de los drones ucranianos. Esta medida excepcional que por sí sola podría impedir que una situación de iliquidez se convierta en otra de insolvencia es válida y audaz, el problema es que Moscú ya ha lanzado demasiados salvavidas a la economía y sostenerlos es cada vez más caro.