Que la economía de Rusia no pasa por su mejor momento no es ningún descubrimiento. La actividad económica del país se está ralentizando sobremanera (aunque se vaticina que acabará 2026 con un crecimiento positivo) a medida que la escasez de trabajadores, el aumento de los costes, la menor inversión y la debilidad de la demanda generan una nueva realidad en un país que ha vivido un 'espejismo económico' desde que comenzó la guerra. El gigantesco gasto en defensa y todos los sectores relacionados ha mantenido inflado el PIB, mientras que la escasez de trabajadores (muchos están en el frente, han muerto en él o han huido) ha creado una ilusión monetaria producto de la subida de los salarios nominales que ha llevado a pensar a los trabajadores que eran más ricos. Este espejismo ha durado mucho más de lo que los expertos creían, pero ahora parece que empieza a evaporarse. Economistas muy cercanos a Vladímir Putin hablan de una crisis bancaria, mientras que otros asesores del Ministerio de Finanzas aseguran que la guerra contra Ucrania es ya insostenible. Esta semana ha sido el Banco de Rusia el que ha lanzado un jarro de agua fría en uno de sus estudios basados en el clima empresarial: se espera que la inversión toque mínimos de seis años, mientras que los pedidos caen, los costes suben y la demanda se debilita. Rusia empieza a sufrir de verdad el coste de la guerra.El índice de clima empresarial publicado por el Banco de Rusia ha vuelto a presentar una desaceleración en mayo. Además, el informe subraya que las empresas redujeron sus expectativas de producción y demanda, especialmente en sectores sensibles como son transporte y logística, venta de automóviles, comercio mayorista o manufacturas. El Banco de Rusia admite que "las expectativas empresariales se moderaron" y que muchas compañías esperan "la continuación de una dinámica débil en el mercado del transporte debido a la caída de pedidos, el aumento de aranceles y el encarecimiento del combustible". No solo eso, se enfrían las expectativas de inversión, contratación y de subidas salariales (pese a la escasez de mano de obra).