La amenaza de la guerra en Ir�n se vuelve a cernir sobre la econom�a global. Si durante la primera fase del conflicto los riesgos estaban relativamente acotados, debido a la existencia de un super�vit continuado de petr�leo que hab�a dejado las reservas de crudo y refinados en m�ximos hist�ricos, ahora la situaci�n es la contraria, ya que los inventarios en los pa�ses desarrollados est�n a su nivel m�nimo desde 1990. Y en Estados Unidos, incluso, todav�a por debajo, en m�nimos desde 1983. Por ello, los analistas se�alan que el petr�leo se est� aproximando a un punto cr�tico, en el que el crudo almacenado ya no va a poder compensar el desplome del tr�nsito por el estrecho de Ormuz, y si el cierre de esta v�a estrat�gica se prolonga, el impacto sobre los precios puede ser enorme, con subidas del Brent por encima de los 120 d�lares por barril y picos en la cotizaci�n hasta 140 d�lares. Por su parte, el gas se est� moviendo tambi�n en la misma direcci�n y es muy probable que mantenga la tendencia al alza. Esta situaci�n es demoledora para los grandes pa�ses importadores de petr�leo, como es el caso de Espa�a. Por un lado, la subida de los precios del petr�leo elevan la factura de los ciudadanos en el surtidor, mientras que el alza del gas incrementa el coste de la electricidad. Por otro el aumento de los costes energ�ticos se traslada a numerosos productos industriales electrointensivos, como es el caso de los qu�micos, el cemento, el acero, el vidrio o el papel. Adem�s, el golpe se intensifica para el pl�stico, por la subida del petr�leo, y se traslada tambi�n a los productos alimentarios, por el encarecimiento de los fertilizantes y los costes de transporte. Todo ello promete dar una vuelta de tuerca a la inflaci�n, ahogando la capacidad de consumo. Algo que, adem�s, augura una subida en los tipos de inter�s por parte del Banco Central Europeo que castigar� la inversi�n empresarial, la compra de viviendas y la carga hipotecaria de aquellos endeudados a tipo variable. Adem�s, y dado que Espa�a importa casi el 100% de las materias primas energ�ticas que consume, el alza golpear� tambi�n la competitividad de las exportaciones industriales. Todo ello urge a poner en marcha medidas que reduzcan la vulnerabilidad de la econom�a espa�ola al petr�leo, evitando no obstante caer en las brasas de problemas mucho mayores, como la inestabilidad de la red el�ctrica por el abuso de las energ�as renovables o la dependencia m�s problem�tica de las tierras raras chinas.