EditorialLa liberaci�n de los peajes tras el fin de las concesiones ha llevado a la congesti�n a v�as estrat�gicas como la AP-7Una imagen de la autopista AP-7 a su paso por Barcelona.ARABA PRESSActualizado Martes,
agosto
23:59Audio generado con IAEl fin de los peajes ha derivado en un colapso de las autopistas, saturadas por la sobreocupaci�n, lo que est� afectando gravemente tanto a la movilidad como a la conservaci�n de algunas de las infraestructuras estrat�gicas de nuestro pa�s. Tal como informamos hoy en Primer Plano, la progresiva liberaci�n de las barreras de pago en v�as como la AP-7, que recorre un millar de kil�metros del arco mediterr�neo, desde Andaluc�a hasta la frontera con Francia, ha reabierto el debate sobre la necesidad de establecer un modelo estable de financiaci�n para las v�as de alta capacidad. No s�lo para corregir su acusado deterioro, sino para frenar la alta siniestralidad.Una de las decisiones con las que se estren� el Gobierno en 2018, en un gesto populista, fue la eliminaci�n de los peajes en la red nacional de v�as r�pidas, lo que afect� al tramo de la AP-1 Burgos-Armi��n. Despu�s se aplic� en la AP-4 entre Sevilla y C�diz y en la AP-7 entre Tarragona y Alicante -un a�o despu�s se ampli� hasta La Junquera-. La pr�rroga de las concesiones en 1998 aviv� la queja de los conductores catalanes por acumular m�s kil�metros de pago que el resto de comunidades y por la falta de v�as paralelas gratuitas en varios trayectos. Todo ello desemboc�, bajo el lema No vull pagar [No quiero pagar], en una campa�a de insumisi�n azuzada por ERC. La sensaci�n predominante ahora, especialmente, entre los agentes econ�micos catalanes, es que la idea de poner fin a la gesti�n privada fue un error. El elevado aumento de la circulaci�n, sobre todo de camiones, y el mal estado de estas v�as han abocado a los usuarios de autopistas como la AP-7 a un colapso casi diario. De ah� la creciente voluntad pol�tica en Catalu�a para implantar alg�n tipo de f�rmula de pago. El Parlament aprob� en julio reclamar a la Generalitat que presente al Ejecutivo de Pedro S�nchez una propuesta de pago por uso para las autopistas que evite la instalaci�n de nuevo de barreras y que no penalice la movilidad obligada, incluidos los desplazamientos diarios por motivos de trabajo o de estudio. La vi�eta, una tarifa plana, o el peaje electr�nico sin barreras, denominado free flow o flujo libre, son las dos alternativas en estudio. En todo caso, lo que ya discuten cada vez menos personas en Catalu�a es la necesidad de replantearse el actual modelo.Aunque la eliminaci�n de los peajes ha reducido costes para empresas y ciudadanos, tal como recuerda la patronal valenciana, el incremento del tr�fico desde el fin de las concesiones se ha traducido en episodios recurrentes de congesti�n, lo que ha suscitado la protesta de sectores como el del turismo en Alicante. La financiaci�n de las carreteras exige un debate sosegado. En todo caso, fue una irresponsabilidad del Ejecutivo transigir alegremente con quienes ped�an cerrar los peajes sin asegurar los recursos en v�as de las que depende la eficiencia y la competitividad econ�micas a largo plazo.El mantenimiento de las infraestructuras nunca sale gratis: o lo abona el usuario o lo hace el contribuyente. La obligaci�n de las administraciones p�blicas es la de sustituir el gratis total por una alternativa que mejore las infraestructuras y racionalice su uso.






