0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica ha licitado, por un importe de cerca de 8,9 millones de euros, las obras para la pacificación de la N-II y la creación de un carril bici a su paso por Mataró. Se prevé que las obras empiecen este invierno y tengan una duración de un año y medio. La actuación se enmarca en el despliegue del Convenio Maresme para transformar la movilidad al corredor de la N-II y la C-32, que convertirá la carretera en un eje cívico para favorecer la seguridad, la movilidad local y la integración de la infraestructura, que significa la pérdida de condición de carretera para integrarse en una vía de carácter urbano.Actualmente, la N-II presenta tramos con intensidades que oscilan entre los 10.000 y los 30.000 vehículos diarios cada día. Las estimaciones indican que la combinación de la mejora de la conectividad de la C-32 y la pacificación de la N-II podría reducir el paso de unos 10.000 vehículos diarios en los tramos con la intensidad más alta de tráfico.Los esperados trabajos para reconvertir la carretera en vía urbana comenzarán en invierno y durarán un año y medioEn el ámbito de Mataró, las obras se harán entre la rotonda del Rengle y la riera de San Simó. En un espacio de dos kilómetros distribuidos en tres tramos. El Ayuntamiento ejecutará un cuarto tramo, el comprendido entre la Porta Laietana y la rotonda de la Ronda Barceló. La obra en su conjunto está coordinada con los proyectos de pacificación de la N-II hacia Cabrera de Mar y Sant Andreu de Llevaneres.Las obras incluyen la incorporación de una vía ciclista a lo largo del corredor que dará continuidad a la prevista en los proyectos adyacentes en el norte y sur del tramo, y también se formará un itinerario para peatones. Además, se pacificará la vía en todo su recorrido, hecho que implicará una reducción generalizada de la velocidad de circulación y de la capacidad de la vía ajustada al tráfico resultante de la distribución de movilidad del corredor, y una mejora de conectividad con la viabilidad municipal y mejora en la configuración de las paradas de transporte público.El proyecto también prevé la integración urbana de los tramos de la N-II que actualmente tienen características suburbanas. Las obras incorporarán las tareas correspondientes de pavimentación, alumbrado, señalización, drenaje, pasos de peatones, instalación de semáforos, aceras, y vegetación, entre otros.En el primer tramo, entre la rotonda del Rengle y Porta Laietana, la propuesta aprovecha la estructura viaria existente para implantar el nuevo vial para ciclistas en el lateral del lado mar. Se conserva el sistema de viales laterales de acceso, mientras la calzada central se reconfigura en una sección de un carril por sentido.En el segundo tramo, comprendido entre la Ronda Barceló y la rotonda del Cargol, la solución responde a la complejidad urbana del ámbito y a su función de conexión con el centro de la ciudad. Por este motivo, se mantiene la configuración actual de dos carriles por sentido y se conservan los giros a la izquierda existentes. El nuevo itinerario para bicis se integra aquí en la acera del lado montaña, con los ajustes de trazado necesarios para ampliar el espacio disponible, garantizar la continuidad del recorrido ciclista y mejorar las condiciones de las paradas de transporte público.En el tercer tramo, desde la rotonda del Cargol hasta el final del ámbito de actuación, el carril bici se mantiene al lado norte de la avenida del Maresme. La propuesta plantea un carril por sentido para los vehículos, con la incorporación de un tercer carril para los giros a la izquierda de acceso a ciudad. Cuando este tercer carril no es necesario, el espacio se aprovecha para paradas de autobús, aparcamientos de bicicletas, aceras o espacios de verde urbano junto al carril bici. En determinados puntos, estos servicios se disponen al lado mar para facilitar la funcionalidad de las paradas de autobús sentido norte.