11 de agosto, 2026 - 06h00En un futuro muy cercano Zamora Chinchipe se convertirá en la tercera provincia del país en términos económicos, después de Guayas y Pichincha. En la actualidad ya es la tercera provincia que más contribuye a la caja fiscal por impuestos. Es la única provincia que ha logrado bajar sustancialmente sus niveles de pobreza. La razón para todo esto es que Zamora concentra inversiones de minería. Allí están localizados los dos únicos proyectos mineros de gran escala del país.Este fenómeno no es único del Ecuador. La mina de cobre más grande de Panamá (Cobre Panamá), durante el tiempo que estuvo operando, provocó un cambio sustancial en la economía del área donde estaba, a unos 120 km de la capital. Por primera vez en la historia el nivel de los salarios en esa zona fue más alto que el de Ciudad de Panamá. La contribución de esa sola mina llegó a rondar el 5 % del PIB. Lamentablemente, una serie de protestas demagógicas llevó a su cierre en 2023. Pero con el pasar del tiempo los panameños han tomado conciencia del error que cometieron, y ahora exigen que se reabra la mina. Las autoridades están prestas a hacerlo. Y es que por el cierre de la mina el desempleo se disparó y quebraron cientos de pequeñas empresas conectadas con ella. Hay muchas otras experiencias similares. Ojalá se concrete esta vez el anuncio del Gobierno de reabrir catastro minero. No permitir la exploración del potencial geológico por parte de inversionistas que asumen ese riesgo ha sido un suicidio. La fase de exploración requiere de años de trabajo y enormes inversiones de riesgo. Lo único que se ha logrado es postergar que entren a operar otros proyectos como los dos mencionados. El fisco ha dejado de recaudar grandes sumas. En su lugar ha optado por endeudarse más (somos el segundo país, luego de Argentina, más endeudado con el FMI) y por aumentar los impuestos. En la actualidad la minería habría estado generando exportaciones por unos 6.000 millones de dólares. La legislación minera debe ser revisada a fondo. El modelo vigente es proclive a la incertidumbre y lentitud. El país ha retrocedido en el ranking del Instituto Fraser, que mide las oportunidades para invertir en minería en el mundo. Revertir esto es posible. Hay modelos normativos más propicios a la inversión sin que por ello el Estado pierda recursos o descuide el medioambiente o deje indefensas a las comunidades. El Ecuador podría haber tenido al menos siete proyectos de gran escala, y no solo dos; Perú –con igual base geológica que la nuestra– tiene 60. A diferencia del petróleo, el impacto de la minería es muy expansivo, fomenta decenas de empresas medianas y pequeñas que producen bienes y servicios para los operadores mineros. En vista de que en el sur del país es donde se desarrolla buena parte de la industria minera, las operaciones de los puertos de Guayaquil y Bolívar podrían crecer para facilitar su exportación. Claro que hay problemas. La minería ilegal y el narcotráfico, por ej., son enemigos declarados de las inversiones de empresas formales. El sistema judicial corrupto que tenemos es otra traba. Así como ciertos grupos políticos. Pero el país no puede seguir estancado. El tiempo apremia. (O)¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?