23 de junio, 2026 - 07h02La reforma del sector petrolero sigue siendo un pendiente del Nuevo Ecuador. Dentro de la agenda política del Gobierno nunca ha sido una prioridad y aún está a la espera de serlo. Planes ambiciosos, como el Plan de Inversiones Hidrocarburíferas 2025-2029, se mantienen en el papel con un nivel de ejecución mínimo y cronogramas desfasados.En este escenario, la redefinición del rol protagónico de Petroecuador (PEC), como empresa monopólica del Estado, sigue siendo esencial. Es responsable del 80 % de la producción y del 100 % del resto de actividades de transporte, refinación y comercialización, y en todas mantiene una gestión ineficaz. Responde a un modelo de empresa autónoma que es meramente nominal, toda vez que de la venta de hidrocarburos en el mercado externo e interno solo percibe un monto reducido, insuficiente para ejecutar sus planes de desarrollo. Es, por tanto, rehén de un círculo vicioso.Las nuevas autoridades del Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), así como de PEC, han dado los primeros pasos a fin de acotar el gigantesco monopolio. Ha iniciado un proceso de derivación de bloques y campos marginales (menos de 1 % de la producción total) de PEC al MAE con el fin de impulsar su adjudicación a la empresa privada. No se descarta redefinir el límite de los bloques petroleros para dar cabida a once campos marginales que se incorporarían preferentemente a la producción privada, bajo una fórmula asociativa.Entre tanto, el ministro ha anunciado que el próximo año se tendrá la contabilidad de PEC al día, paso previo para constituirla en sociedad anónima siguiendo uno de los modelos exitosos en la región a fin de profesionalizar su gestión, sustrayéndola del factor político, que es su principal disfuncionalidad. En circunstancias en que Brasil y Argentina alcanzan niveles históricos de producción, y Venezuela repunta con la suya, Ecuador no puede quedarse con los brazos cruzados como mero espectador. Una nueva y moderna ley de hidrocarburos sería un instrumento útil para reforzar esta transformación. Poder licitar campos en producción de PEC, incluido Sacha, es una clave para que los actores establecidos amplíen el horizonte de sus operaciones o acaso vengan nuevos incumbentes.Recientemente, PEC ha conseguido revertir la curva declinante de su producción petrolera, con una mayor recuperación en los campos Drago, Auca y Lobo, pero en el mediano y largo plazo este incremento solo será posible con una inversión intensiva que no está al alcance de la empresa estatal. Y el problema que afronta no es solo en exploración y producción, sino también en transporte, refinación y comercialización. A fines de mayo se habilitó la variante de montaña a 300 metros del precipicio en la zona de erosión regresiva del río Coca, una solución provisional hasta la construcción de la variante definitiva por la margen derecha que tomaría 2 años.Respecto a refinación, terminales, almacenamiento y poliductos es otra historia enrevesada. La falta de inversión a fin de repotenciar esta infraestructura determina que, si no hay una reparación/renovación integral, todos estos activos terminen convertidos en chatarra inservible en dos o tres años. Y no es exageración. (O)