14 de julio, 2026 - 07h00Para muchos ecuatorianos es un concepto abstracto, pero la inseguridad energética fue lo que condujo al Ecuador al periodo de apagones en 2024 que ocasionó una pérdida de 1.916 millones de dólares, según fuente oficial. Y el riesgo de exposición a un evento similar se mantiene.La estimación del Ministerio de Ambiente y Energía, MAE, es que ante un estiaje severo el déficit sería de 1.300 MW, es decir, algo más de los 1.080 MW que ocasionaron la crisis hace dos años. El motivo es que la incorporación de nuevas unidades de generación sea por compra o alquiler, cuyos procesos en su mayoría han sido fallidos, no ha podido compensar el continuo incremento de la demanda de energía. En 2026 la compra de vehículos eléctricos o híbridos se triplicó, representando el 25 % del total, con previsión a mantener su tendencia incremental. Y más allá de que el aumento de calor en la Costa por el fenómeno del Niño eleva el consumo de la electricidad, como en todas partes del mundo, el creciente uso de aplicaciones de inteligencia artificial, IA, en multiplicidad de actividades de producción y aprendizaje, también irá presionando dicha alza. Esto sin contar con la creciente demanda de las industrias camaronera y minera, obligadas a buscar soluciones de autogeneración ante la imposibilidad de que la red pública pueda garantizarles el suministro.Ante el desafío es una buena noticia que se pueda volver a comprar energía a Colombia una vez superado el impase diplomático que lo impedía. Su eventual aporte de 450 MW representa 9 % de la demanda nacional, que el aproximarse el estiaje en septiembre va a permitir una mejor gestión de los embalses de las hidroeléctricas. La mala noticia es que la licitación para contratar la línea de alto voltaje que permitiría la interconexión con Perú con posibilidad de intercambiar 500 MW está a punto de caerse por segunda vez. Después de año y medio de espera hay un solo consorcio participante, lo cual no es del agrado de los organismos multilaterales financistas; al parecer, se repite el problema de bases que no son suficientemente atractivas para corporaciones de calidad mundial.Pero es más preocupante aún el riesgo que afronta la central hidroeléctrica de Coca Codo Sinclair, CCS, que genera hasta 1.200 MW, en circunstancias que el fenómeno de la erosión regresiva del río Coca se encuentra a 3,6 km de su bocatoma, en la confluencia de sus afluentes los ríos Quijos y Salado. La estimación es que, si en dos años no se logra contener la dinámica de socavamiento, CCS se paralizaría hasta construir un nuevo túnel de conducción que abastezca la central, aguas arribas. Por ahora, la solución emergente de la pantalla de contención resultó un fiasco.A nivel internacional es bien conocida la precaria seguridad energética del Ecuador, razón por la cual hay el interés de multiplicidad de actores foráneos –y la vez nacionales– de aportar a las soluciones que el mercado requiere. Lamentablemente el cuello de botella que supone un sector sobrerregulado y de enfoque estatista sigue obstaculizando esta participación que, cada vez más, proyecta visos de emergencia. (O)
Roberto Aspiazu Estrada: La seguridad energética | Columnistas | Opinión
El cuello de botella que supone un sector sobrerregulado y de enfoque estatista sigue obstaculizando...











