Se acaban de aprobar sendos instructivos: el primero para que Petroecuador (PEC) entregue sus campos marginales al Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), aquellos que producen menos del 1 % de la producción de crudo total del país, esto es, 4.600 barriles por día (bpd), a fin de que puedan ser licitados a corporativos privados; el segundo, de foco parecido, para que PEC devuelva al MAE una decena de bloques que explota deficientemente porque no tiene capacidad de inversión. Una señal del cambio de momento presionado por la opinión pública ante una riqueza potencial que sigue sin aprovecharse, pese a tantas necesidades del pueblo ecuatoriano.El paquete incluye a Sacha, “la joya de la corona”, que necesitaría de una reforma legal como campo en producción para ser licitado, según el compromiso del Gobierno ante empresas transnacionales que han manifestado interés. El plan B sería adjudicarlo a través la modalidad de “servicios específicos integrales con financiamiento”, en una versión mejorada 2.0, que incluya una cláusula de inversión exploratoria de riesgo (que no existe).Si bien la mayor parte de los campos petroleros son antiguos y en fase de decaimiento, todavía no ha sido objeto de procesos de recuperación secundaria que pueden incrementar el factor de recobro de reservas de 0,17% a 0,40 %. Para ello tiene que disponerse de una mayor capacidad de inversión y tecnologías de punta, que va a requerir de un nuevo marco jurídico más atractivo que el actual.La estimación es que, con las condiciones apropiadas, sin contar con nuevos descubrimientos, el Ecuador podría incrementar su producción de 460 mil barriles por día a 600 o 650 mil en cuestión de tres años. Así, con la explotación de un recurso disponible, el presupuesto general del Estado podría dejar de depender de préstamos de los organismos multilaterales de desarrollo que financian el déficit fiscal.La decisión de convertir a PEC en sociedad anónima es un hecho, pero sus estados contables siguen manteniendo un lustro de retraso; el cruce de cuentas con el subsidio de los combustibles, incluidas las empresas estatales de generación térmica, que consumen diésel y fueloil, es uno de tantos factores que perjudica la debida transparencia de sus balances.Uno de los pasos indispensables para la reforma petrolera es que el MAE tenga una mayor capacidad técnico/profesional –y eventualmente presupuestaria– para poder gestionar al mismo tiempo el sinnúmero de licitaciones en ciernes; en dos años y medio de Gobierno no se ha concretado una de importancia.Está en curso Intracampos III que supone 350 millones de inversión y una producción de 12 mil bpd, pero es apenas una nimiedad ante tantos otros proyectos en compás de espera. En la redefinición de la estrategia petrolera no puede caer en el olvido el campo ITT que llegó a producir 89 mil bpd y que en la actualidad ha caído a 41 mil, debido a la falta de inversión por parte de PEC y al cierre progresivo de algunos pozos. Hay una nueva política pública en construcción. La sintonía del sector gubernamental con el privado será fundamental. Tras tan larga espera llegó el momento. Ojalá. (O)
Roberto Aspiazu Estrada: Ojalá | Columnistas | Opinión
Hay una nueva política pública en construcción. La sintonía del sector gubernamental con el privado será fundamental.












