Cataluña se ha caracterizado en los últimos años por una lenta capacidad para impulsar las energías limpias, fuente de obstáculos normativos, oposición territorial y críticas por agravios territoriales. A finales del año pasado, la Generalitat puso los mimbres de un nuevo plan para superar esos problemas y acelerar la implantación de placas solares y molinos eólicos e intentar limpiar una gran mácula en su expediente de energías verdes: el despliegue apenas alcanza el 20% de lo que será necesario en 2030. El Departamento de Territorio tiene todavía mucho camino por recorrer y será, al menos, duro: sus técnicos solo superarán la primera fase de alegaciones que ha impuesto a su plan territorial sectorial para la implantación de energías renovables (Plater) tras revisar 12.143 alegaciones, de las que más de 1.300 proceden de organismos municipales, ya sean diputaciones, consejos comarcales o municipios, que bien han decidido participar de una forma constructiva a la norma planteada por el Govern de Salvador Illa o la han rechazado de plano ante lo que consideran la destrucción del territorio. Ante el abultado número de recursos al plan, que considera histórico, la Xarxa Catalana per una Transició Energètica Justa ha reclamado este lunes la retirada de un plan que, consideran, antes de haberse concretado tendría que haber determinado cuánta energía necesita Cataluña, dónde se ha de producir y cuáles son los espacios adecuados. Asimismo, creen necesaria paralizar de forma extraordinaria todos los proyectos de más de 5 megavatios (MW), controlados por el Ministerio de Transición Ecológica, hasta que un nuevo planeamiento autonómico esté aprobado. La Generalitat, sin embargo, defiende que su plan busca, a partir de 141 mapas de información sobrepuestos, definir un planteamiento de bases para ir concretando los límites de cada municipio con las propuestas que lleguen del territorio, con la capacidad de reducir hasta un 35% la superficie total indicada como prioritaria para ubicar plantas de energías verdes. Territorio defiende que ningún municipio verá condicionado más del 5% de su superficie por el Plater. De las propuestas que lleguen en este primer periodo de escuchar al territorio y en un segundo proceso de alegaciones saldrán el texto definitivo, cuyo proceso de elaboración probablemente no se acabará hasta dentro de un año, por lo que el plan todavía tardará en estar listo y ser aplicado.La plataforma por la transición energética justa, que integra múltiples organizaciones de perfil ecologista, agrícola y municipalista, puso a disposición modelos para que sus asociados y particulares pudieran participar en el proceso de alegaciones abierto por el Govern para oponerse al Plater. Según sus datos de descarga de archivos, los datos de la Generalitat no cuadran con sus estadísticas, ya que unas 11.800 personas habrían presentado alegaciones a través de su modelo de alegaciones. En una rueda de prensa celebrada este lunes, integrantes de asociaciones han explicado que algunas de las zonas que ha marcado la Generalitat como posibles para ubicar placas solares o molinos de viento son zonas donde hay infraestructuras básicas del municipio u otros bienes que consideran necesario preservar, como olivos centenarios. Territorio argumenta que justamente el proceso de alegaciones busca salvaguardar esos espacios que el territorio considere imprescindibles, pero el miedo ante lo que acabe sucediendo es imparable. Uno de los ejemplos que han surgido en el marco de la rueda de prensa ha sido el del Solsonès. Sus 17 municipios han decidido mostrar su desacuerdo con el Plater en la primera convocatoria de alegaciones. Esa reacción, a expensas del planteamiento gubernamental, no es extraña. Esa comarca es, junto a Alt Empordà y Anoia, la que mayor impacto tendrá con el plan de impulso de energía eólica y fotovoltaica porque está marcadas como zonas óptima para concentrar ese tipo de instalaciones. El Solsonés es con el Alt Empordà es la única de 41 catalanas que no cuenta hasta el momento con ningún molino de viento generando electricidad. El Plater contempla que todos los municipios aporten una cuota mínima de producción de energías renovables. En la Noguera se prevén 2.000 MW de solar, mientras que la éolica tendrá mayor protagonismo en la Ribera d’Ebre, Baix Ebre, Conca de Barberà, Segrià, Garrigues o Anoia, además de esas actuales excepciones que eran Solsonès y Alt Empordà. Desde su lanzamiento, el Govern ha defendido que su intención es aplacar las tensiones territoriales por las acusaciones de agravio con una redistribución de la generación de la energía renovable y de la energía en general. El 56,7% de la electricidad producida en Cataluña nace en las nucleares y las dos plantas en funcionamiento actualmente están en el sur de Tarragona.
Rebelión contra el Plater: el plan de energías renovables del Govern choca con 1.300 alegaciones municipales
La Xarxa per una Transició Energètica Justa reclama paralizar la tramitación del Plater por el gran número de recursos presentados a la Administración: 12.143









