A pesar de la evidencia, refrendada recientemente por varios estudios, de que Catalunya vuelve a suspender en las políticas de desarrollo de las energías renovables, la Generalitat no encuentra la pieza que encaje en este puzle. Después de que hace unos días el Govern decidiera posponer la aprobación del Plan Territorial para la Generación Eléctrica Eólica y Fotovoltaica (Plater), las diferentes entidades territoriales, sociales y las organizaciones agrarias quieren aprovechar esta pausa para reformular su diseño, de forma que responda mejor a las necesidades territoriales.PublicidadPreservar el suelo agrario, evitar la destrucción de las tierras de cultivo, articular unos criterios más transparentes, ajustar los valores para considerar un terreno como apto para implantar una instalación fotovoltaica y una planificación que no esté sobredimensionada. Estas son algunas de las propuestas que plantean en esta nueva fase de exposición pública en la que vuelve a entrar el Plater. El nuevo plan no se aprobará antes de las elecciones municipales de mayo del próximo año."El plan se ha elaborado sin tener en cuenta el territorio ni las voces de los ayuntamientos. Además, está presentado con criterios pocos transparentes". Así se expresa la portavoz de la Xarxa Catalana per a una Transició Energètica Justa, Montse Coberó. Una de las incongruencias que ven desde la Xarxa es que "el Plater propone ocupar una superficie más extensa de la que sería necesaria para alcanzar sus objetivos".Aprovechar las zonas antropizadasEl Plater ha tomado como base la Prospectiva Energètica de Catalunya 2050 (Proencat), aprobada en 2023. Al respecto, Coberó indica que ninguno de los dos proyectos plantea "el aprovechamiento de zonas antropizadas, como los tejados de los polígonos industriales o las zonas de aparcamiento". Estas áreas, entre las que también se encuentran los canales de riegos o los invernaderos, se caracterizan por haber sido alteradas por el ser humano.Coberó alude a un estudio elaborado por la Universitat Rovira i Virgili (URV), coordinado por el geógrafo Sergi Saladié, en el que se concluye que con el aprovechamiento de las zonas antropizadas, espacios urbanos y tejados se podría cubrir el 134% del consumo eléctrico de la demarcación de Tarragona y no habría que invadir terrenos agrícolas o naturales.PublicidadLa portavoz de la Xarxa matiza que "para hacer una planificación de renovables no hay que destruir campos de correos ni bosques". Además, lamenta que "el Plater no contemplara sistemas de almacenamiento de la energía sobrante". Paralelamente, pone el foco en que Catalunya, como territorio deficitario en soberanía alimentaria, no se puede permitir prescindir de campos de cultivo.Por su parte, la organización Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) considera imprescindible que la "mancha de implantación territorial" prevista en el Plater se adapte a la realidad de cada municipio, preservando los espacios clave para la actividad económica, el equilibrio territorial y, especialmente, la producción de alimentos.La línea roja de los alimentos"Nadie cuestiona la necesidad de acelerar la transición energética. Lo que cuestionamos es que se quiera hacer principalmente ocupando las tierras que nos permiten alimentar el país. Catalunya necesita más energía renovable, sí, pero también necesita continuar produciendo alimentos", afirma Sisco Esquerda, agricultor de Les Garrigues (Lleida) y representante de JARC. Así, la entidad alerta de que el Plater se basa en una cartografía general que a menudo no refleja la realidad económica, productiva y social de los municipios afectados.PublicidadLas reacciones se producen después de que la Generalitat haya dado marcha atrás en la aprobación del Plater. Este documento, que ya se encontraba en el trámite de información pública, no verá la luz al menos hasta dentro de un año, una vez se hayan celebrado las elecciones municipales.Más allá de la estrategia política, derivada del rechazo de muchos consistorios al proyecto, en la decisión ha pesado la oposición de una parte importante del territorio. De hecho, entidades como la Xarxa Catalana per una Transició Energètica Justa ha elaborado un documento contrario con 328 páginas, que ha puesto a disposición de ayuntamientos, entidades sociales y ciudadanas y también las organizaciones agrarias, para poner en evidencia los errores del proyecto. Así, lo que tenía que ser la hoja de ruta para el despliegue de las renovables del Govern se ha quedado en el cajón con las alegaciones de casi 300 municipios.En este contexto, la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha reconocido que el Plater no saldrá adelante y ahora entrará en una segunda fase de debate y discusión. Paneque justifica la acción por la necesidad de efectuar cambios para blindar la seguridad jurídica del documento. La oposición al plan no cuestiona el elemento básico: la importancia de avanzar en el despliegue de las renovables ante el déficit energético que arrastra Catalunya. La crítica se fundamenta en el modelo territorial que quiere implantar, demasiado centralizado, y el cómo: utilizando indiscriminadamente terrenos agrícolas y forestales para crear instalaciones solares y fotovoltaicas.Este debate se produce justo cuando se acaba de publicar el Informe 2025 del Obercat, el observatorio de energías renovables de Catalunya. En este, se constata que la energía nuclear sigue siendo la primera fuente de generación eléctrica, cubriendo más de la mitad de la demanda. La cobertura con renovables ha bajado un 0,7% y la dependencia de las importaciones es la más alta desde 2009.Uno de los escenarios que dibuja el documento es que Catalunya incrementó de nuevo el año pasado la dependencia de las importaciones de electricidad, perdiendo soberanía energética. En 2025 registró el balance importador más elevado desde 2009 hasta la actualidad, año en el que ya se alcanzó el máximo absoluto de los últimos 35 años.Más allá de la disyuntiva entre energía o agricultura, las entidades ciudadanas, los ayuntamientos y las organizaciones agrarias priorizan una planificación ordenada del futuro Plater. Mientras Catalunya cada vez está más lejos de alcanzar la autosuficiencia energética y las renovables no acaban de despegar, las decisiones políticas deben reflexionar sobre si el modelo para desplegar este plan debe implicar la ocupación de parte del territorio agrícola o se consensua uno con los municipios para proteger la actividad y se avanza hacia una cierta autonomía energética.