Karen Reichardt salió a bancar su proyecto de ley para regular criaderos, refugios y hogares de tránsito con un video en Instagram. "Basta de desinformación", tituló la publicación.
Ahí respondió, punto por punto, lo que consideró las principales mentiras instaladas sobre su iniciativa. Negó que busque "legalizar los criaderos": sostiene que el proyecto solo regula situaciones que ya existen, sin marco legal. También negó estar a favor de la eutanasia —solo la permitiría en casos de enfermedad terminal, indicada por un veterinario— y negó que refugios, criaderos y hogares de tránsito vayan a pagar algún impuesto.
Según explicó, el registro será público y gratuito, y lo recaudado en multas se destinará directamente a los refugios inscriptos. "Mi compromiso es con el bienestar animal. Sumate", cerró.
El proyecto busca crear un régimen nacional de habilitación, fiscalización y registro para las tres actividades, con estándares de bienestar animal, controles veterinarios y sanciones para quienes incumplan.
El principal cuestionamiento del sector proteccionista pasa por otro lado: consideran que la norma equipara, bajo la misma lógica regulatoria, a los criaderos comerciales con los refugios y santuarios sin fines de lucro. Un veterinario con más de cuarenta años de trayectoria lo graficó así: "el proyecto mezcla peras con batatas". Su argumento es que ya existe la Ley 14.346 de Maltrato Animal para sancionar irregularidades en los refugios, y que la verdadera solución de fondo —la sobrepoblación de perros y gatos en la calle— pasa por un plan estatal de castración masiva y gratuita, no por sumar trámites.







