La presentación de un proyecto de ley para crear un régimen nacional de habilitación, fiscalización y registro de criaderos, refugios y hogares de tránsito por parte de la diputada libertaria Karen Reichardt, pero cuyo nombre verdadero es Karina Vázquez, generó una inesperada polémica, la cual, lejos de aquietarse, aumentó con el correr de los días. Apenas se conoció el articulado de la iniciativa, que propone fijar, por ejemplo, estándares mínimos de bienestar animal, controles veterinarios obligatorios y un régimen de sanciones para los incumplidores, el rechazo por parte de proteccionistas, propietarios de refugios para perros y gatos abandonados en la vía pública y hasta de veterinarios, no tardó en salir a la luz y hacerse escuchar. Al punto de pedir que el proyecto fuera retirado del Congreso Nacional. Uno de los principales motivos de repudio a la propuesta radica en que equipara bajo el mismo marco normativo a los criaderos comerciales con los refugios y santuarios. En este sentido, desde el sector proteccionista advierten que la regulación desconoce la diferencia fundamental entre quienes reproducen animales para su venta y las entidades sin fines de lucro que rescatan, rehabilitan, castran y buscan un hogar para perros y gatos abandonados.