La presentación del proyecto de ley impulsado por la diputada nacional Karen Reichardt para establecer un régimen nacional de regulación de criaderos, refugios, hogares de tránsito y pensionados para animales de compañía derivó en una de las polémicas públicas más intensas de los últimos días. Lo que inicialmente se planteó como una iniciativa destinada a fijar estándares mínimos de bienestar animal, trazabilidad y fiscalización terminó convirtiéndose en un debate que trascendió el ámbito parlamentario y enfrentó a la legisladora con referentes del proteccionismo animal, veterinarios especializados y figuras mediáticas que cuestionaron tanto el contenido del proyecto como la filosofía que lo inspira.

La iniciativa, presentada en la Cámara de Diputados a mediados de julio, propone crear un Régimen Nacional de Presupuestos Mínimos para la Regulación, Habilitación, Fiscalización y Control de Criaderos, Refugios, Hogares de Tránsito y Pensionados para Animales de Compañía. Entre sus ejes centrales figura la creación del Registro Nacional de Establecimientos para Animales de Compañía (RNEAC), de inscripción obligatoria para toda persona física o jurídica que se dedique a la reproducción, alojamiento, rescate, tránsito o comercialización de animales domésticos. El proyecto exige condiciones edilicias adecuadas, asistencia veterinaria permanente, protocolos sanitarios, identificación individual de los animales, trazabilidad, auditorías periódicas y la existencia de responsables técnicos.