10 de agosto, 2026 - 07h30La Ilustración fue un movimiento cultural surgido en Europa a principios del siglo XVIII. Sus orígenes están en la revolución científica de los siglos anteriores. Los descubrimientos de Galileo y Newton, en la física; de Vesalio y Harvey, en medicina, entre otros, más la invención de instrumentos como el telescopio y el microscopio, removieron tradiciones y dogmas y demostraron que la razón es un eficaz intérprete del mundo real. Estos criterios luego se aplicaron a las humanidades; la ética y la política fueron vistas con ópticas racionales. Una cosmovisión así solo podía engendrar proyectos de Estados organizados como repúblicas, que superarían ideas como el derecho divino de los reyes y el honor caballeresco.El mes pasado celebramos los 250 años de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, considerado un documento paradigmático del nuevo espíritu humanista y racional: “Sostenemos como verdades evidentes por sí mismas que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Eso es todo. Personajes claves en este proceso de independencia, Jefferson, Franklin, Adams, son modelos del “hombre ilustrado”.El ejemplo americano fue seguido poco después por Francia, que fue sacudida desde 1789 por el cimbronazo de la Revolución, que conduciría a la carnicería brutal del Terror, demostrando que no basta la Ilustración para construir una república. Por razones culturales y, cabe decir, logísticas, las élites ilustradas de la América española se inspiraron más en la visión francesa que en la angloamericana. En el caso concreto de Ecuador, un factor anterior y muy importante fue la presencia de la Misión Geodésica francesa, que trajo los principios de la ciencia racional, que explora, observa, mide y experimenta. Eugenio Espejo fue un ilustrado cuyo apostolado fue decisivo en nuestro proceso independentista. Discípulos suyos serían los ejecutores del golpe del 10 de agosto. No debe olvidarse tampoco el influjo del presidente de la Audiencia entre 1799 y 1807, el barón Luis Héctor de Carondelet. Fue un funcionario práctico y racional, que ejerció su ilustración gobernando. Importantes seguidores de Espejo, y actores del “grito”, trabajaron junto con él. Pedro Pérez Muñoz, un ardiente realista, en su libro Compendio de la rebelión de la América, lo acusó de ser principal instigador de la revolución. Y, demasiado para ser coincidencia, el movimiento se ejecutó exactamente en el aniversario de la muerte de Carondelet, ocurrida el 10 de agosto de 1807.Las “juntas” que iniciaron los procesos independentistas en el resto de los países de América española fueron todas grupos de ilustres ilustrados. Todas fracasaron en el intento. Pronto llegó la hora de los caudillos militares, a los que impulsaban los vientos románticos que barrían Europa, el modelo era Napoleón. Así los Estados hispanoamericanos nacieron signados por el caudillismo y la dictadura. Los pueblos se acostumbraron al “hombre fuerte” y a su liderazgo iracundo. Todavía hoy, el autoritario Bukele imita en su atuendo el uniforme de los “libertadores”, mientras los pueblos claman por gobiernos de “mano dura”. (O)
Alfonso Reece Dousdebés: 10 de agosto: Ilustración y libertad | Columnistas | Opinión
Las “juntas” que iniciaron los procesos independentistas fueron todas grupos de ilustres ilustrados.








