Arrate VicuñaPamplona (EFE).- Hay cosas que el ser humano da por hecho porque siempre han estado ahí. Andar, comer, escribir e incluso hablar. El hablante asume que lo será siempre, que podrá preguntar cómo se va a un restaurante, gritar viendo el fútbol, o mantener una conversación telefónica. Su ausencia obliga a buscar alternativas que en muchos casos no existen, una realidad a la que Elur Barón ha tratado de dar respuesta con su proyecto ESANAPP.

La navarra reparó en ella al presenciar cómo una amiga, operada de una laringectomía, trataba de pedir una cita por teléfono en el ambulatorio. Una gestión ordinaria, que para cualquier hablante se resolvería en un conversación de 30 segundos y un par de frases, se torna en una dificultad añadida para ellos. Desechar la vía telefónica implica recurrir al desplazamiento físico a los centros, o a alternativas digitales que no siempre resultan accesibles.

La creadora no conocía la programación, ni siquiera se dedicaba profesionalmente a la tecnología. Se puso en marcha, se formó a través de seis cursos en línea y comenzó a desarrollar un programa que, en un principio, tenía a su amiga como única usuaria. “Al principio lo veía como para ella”, explica en declaraciones a EFE.