“Dicen que quien ha amado a un perro, jamás vuelve a estar solo del todo”. Es un extracto leído por Manuel Polo, aunque la voz que escuchamos procede de un módulo de traducción simultánea. Manolo, nacido en Badajoz, pero navarro de adopción, sufrió un ictus hace ocho años y le queda, entre las secuelas, una disartria moderada. Es un trastorno del habla que dificulta la articulación de las palabras y que suele afectar a personas con daño cerebral adquirido (DCA). Pese a que el paciente es capaz de elaborar un discurso bien estructurado, es complicado entenderle y eso provoca frustración, aislamiento social y una pérdida importante de la autonomía personal.

La rehabilitación ayuda, pero no siempre es suficiente. Ahora, el proyecto IA-Speak, impulsado por Adacen (Asociación de Daño Cerebral Adquirido en Navarra) junto con un consorcio de entidades, está desarrollando un dispositivo automático de traducción portátil que recoge la voz del paciente, la transcribe y luego la clona. Eso, explica la docente de la Universidad Pública de Navarra y directora del NAIR Center (Centro de Investigación de Inteligencia Artificial de Navarra), Marisol Gómez (Alguerdo, 58 años), “permite escuchar el discurso de la otra persona a ritmo normal, manteniendo su tono, su cadencia, su musicalidad”.