El castillo con forma de barco, que parece sacado de un cuento, se ha convertido en una de las propuestas más singulares para una escapada de fin de semana en Castilla y León. Su inconfundible silueta, su valor patrimonial, su historia medieval y el museo que alberga lo sitúan entre las fortalezas más llamativas de España. Se trata del castillo de Peñafiel, situado en la localidad vallisoletana del mismo nombre. Levantado sobre un cerro estrecho y alargado, su perfil recuerda al de un gran buque, una característica que le ha valido el sobrenombre de "Buque de Castilla". La fortaleza es propiedad del Ayuntamiento de Peñafiel, y actualmente acoge el Museo Provincial del Vino. Fue declarado Monumento Nacional en 1917, y cuenta con la protección de Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento, una condición que respalda oficialmente su relevancia histórica y patrimonial. Ha pasado por varias modificaciones La historia de este enclave se remonta, al menos, al siglo X, con constancia documental de su existencia desde el año 943, poco después de la batalla de Simancas. A lo largo de los siglos pasó por diferentes etapas y protagonistas. En 983 fue ocupada por Almanzor hasta su reconquista en 1013 por el conde castellano Sancho García, a quien se atribuye el cambio de nombre de Peña Falcón por Peñafiel. Más adelante, el castillo vivió episodios ligados a las disputas entre Urraca I de León y Alfonso I el Batallador, además de convertirse en escenario de importantes acontecimientos durante la Edad Media. La fortaleza actual fue reconstruida en el siglo XV por encargo de Juan II, quien otorgó los derechos sobre sus restos a Pedro Téllez Girón para su reedificación siguiendo el modelo conocido como escuela de Valladolid. Posteriormente se incorporaron nuevas defensas y adaptaciones para el uso de la artillería. TE PUEDE INTERESAR Su arquitectura continúa siendo uno de sus mayores atractivos. La planta, de aproximadamente 35 metros de anchura y cerca de 200 metros de longitud, refuerza esa apariencia de barco que la distingue de otras fortalezas españolas. El conjunto conserva una primera muralla exterior, considerada la parte más antigua del recinto, así como un segundo cinturón defensivo formado por 28 cubos almenados conectados mediante un adarve transitable. En el centro se alza la torre del homenaje, de unos 34 metros de altura y distribuida en tres plantas abovedadas. Tras pasar por distintos usos a lo largo de su historia, incluida la presencia de tropas francesas durante la Guerra de la Independencia y su utilización como prisión durante la Guerra Civil, el edificio fue restaurado entre 1966 y 1973. En 1999 el Ayuntamiento cedió su gestión a la Diputación de Valladolid durante 50 años para albergar el Museo Provincial del Vino. A dia de hoy, sigue siendo uno de los enclaves más simbólicos de la comarca, y su visita supone un paseo único por la historia del país. El castillo con forma de barco, que parece sacado de un cuento, se ha convertido en una de las propuestas más singulares para una escapada de fin de semana en Castilla y León. Su inconfundible silueta, su valor patrimonial, su historia medieval y el museo que alberga lo sitúan entre las fortalezas más llamativas de España.
El castillo con forma de barco que parece sacado de un cuento: perfecto para una escapada de fin de semana
Se remonta, al menos, al siglo X, con constancia documental de su existencia desde el año 943, poco después de la batalla de Simancas











