Es considerado uno de los monumentos mejor conservados de toda la comarca de La Janda, en la provincia de Cádiz. Aunque su estampa actual es el resultado de siglos de superposición de diversas culturas, la cercanía a unos legendarios baños de aguas sulfurosas le otorga un misticismo único. El Castillo de Gigonza, dentro del término municipal de San José del Valle, es un rincón de la sierra que atrae la curiosidad de historiadores y senderistas, un lugar donde la arquitectura militar y la naturaleza se funden en perfecta armonía.
La historia del enclave se remonta a la antigua Saguntia, una ciudad de origen turdetano. Durante la época romana fue un enclave estipendiario que ya aprovechaba su entorno. Tras los visigodos, que dejaron una ermita de la que quedan muros, llegaron los árabes, que bautizaron el lugar como Xisgonza, manteniendo su relevancia como sitio fuerte. En el siglo XIII, esta fortaleza gaditana fue clave como castillo de frontera entre dos reinos. Tras la Reconquista, pasó a manos de linajes ilustres como la poderosa Casa de Arcos. Los Ponce de León adaptaron la estructura medieval a las necesidades de cada momento, reformas que definieron el carácter gótico-mudéjar que hoy conservan sus viejos muros.






