El conocido como Castillo de los Guzmanes es una de las páginas más antiguas de la historia de Trebujena, localidad de la provincia de Cádiz. Esta imponente fortaleza fue construida entre los siglos XIII y XIV bajo el mandato de Alonso Pérez de Guzmán y cuya edificación respondió a una necesidad estratégica de defender el territorio recién conquistado frente a posibles ataques. La estructura original se basó posiblemente en una torre vigía previa que servía para controlar el paso de enemigos. Desde sus muros se establecía comunicación visual con otros enclaves defensivos de la zona como Sanlúcar de Barrameda.

Con el paso de los siglos este baluarte, oficialmente llamado Castillo del Altozano, ha sido testigo de la evolución social y económica del municipio. Hoy en día el recinto ha sido recuperado para albergar el Centro de Interpretación de la Historia, un orgullo para la localidad al mostrar su patrimonio y las raíces profundas que definen la identidad de sus habitantes.

Situado en el corazón del casco urbano actual, el castillo dominaba antaño una vasta extensión de tierras fértiles. Su ubicación estratégica permitía vigilar la desembocadura del río Guadalquivir y las marismas que rodean la población. El complejo funcionaba como un bastión defensivo vital para proteger la riqueza agrícola y el poder militar local. En aquella época la protección del territorio era fundamental debido a los constantes conflictos de carácter económico. La fortaleza formaba parte de una red de torres que garantizaba la inexpugnabilidad de la región gaditana. Originalmente la construcción presentaba una sola puerta de acceso situada en la actual Plaza del Altozano. Este acceso principal estaba flanqueado por dos robustas torres en las esquinas que facilitaban su defensa táctica.