El de Atienza es todo un imponente castillo que se erige majestuoso en lo alto de un peñón rocoso en la provincia de Guadalajara. Esta fortaleza medieval, situada en la parte más elevada del pueblo, es el monumento más representativo de la zona. Su silueta domina el horizonte y da la bienvenida a todos los viajeros que se aventuran por esta región. Se trata de una de las construcciones militares más impresionantes de toda Castilla-La Mancha por su imponente porte. Levantada sobre una gran mole de roca caliza, la estructura se adapta perfectamente a la planta disponible en el cerro.
Desde su posición privilegiada, el castillo vigilaba un radio de varios kilómetros de los vastos campos castellanos. Es un destino imprescindible para quienes buscan sumergirse en la historia y la magia de nuestro pasado medieval. Su presencia altiva sobre el caserío de la villa crea una estampa visual que resulta casi inolvidable para el visitante.
La historia de este enclave se remonta a tiempos antiguos, habiendo sido ya ocupado por los pueblos celtíberos. Posteriormente, los árabes construyeron una fuerte alcazaba que sirvió como un puesto militar estratégico de avanzada. Durante la Reconquista, el castillo fue objeto de disputa y cambió de manos en numerosas ocasiones históricas. Figuras como Alfonso III, Almanzor y Sancho García marcaron el destino de esta mítica “peña muy fuerte”. Y es que es precisamente con ese nombre como aparece citado en las páginas del famoso Cantar de Mío Cid.







