La explicación se detiene unos segundos. El grupo levanta la vista hacia una estancia centenaria del Castillo-Palacio Arzobispal de Albalate del Arzobispo y, casi al mismo tiempo, baja la mirada hacia la pantalla de una tablet. En ella aparece una imagen que ayuda a reconstruir lo que el tiempo ha borrado. Donde hoy quedan muros desnudos, la tecnología dibuja espacios habitados; donde solo se intuye el paso de los siglos, surgen detalles que permiten comprender mejor la historia.
No hay prisas. Las preguntas aparecen con naturalidad y el guía continúa el recorrido. La escena resume una idea que hace apenas unos años parecía difícil de imaginar: un castillo medieval y una herramienta digital compartiendo protagonismo para contar la misma historia.
La introducción de tablets en las visitas al Castillo-Palacio Arzobispal es un paso más en la estrategia de valorización turística del castillo, y hacia la modernización de la experiencia de sus visitantes, cada vez más diversos y con necesidades diferentes. Sin embargo, lejos de convertir la visita en una experiencia puramente digital, la tecnología actúa como una herramienta al servicio del patrimonio; facilita que cada estancia cobre vida y ayuda a quien lo ve a imaginar cómo fue el edificio en sus diferentes etapas históricas.









