09/08/2026 a las 20:00h.
Un comportamiento cada vez más frecuente en muchas familias es el de niños pequeños con pantallas en las manos. Da igual móviles o tablets. Y generalmente, cuando estos niños se encuentran en entornos en los que hay varias personas mayores. O, también, durante el momento de la comida o la cena. Parece que hoy en día los niños no pueden sentarse a la mesa si no es viendo sus dibujos favoritos o algo que les entretenga.
Este recurso, que en realidad es un problema, es un fiel reflejo del cambio de realidad que sufre el ser humano. Ahora es mucho más frecuente que tanto el padre como la madre trabajen fuera de casa. Por lo tanto, llegan al hogar más cansados y con menos tiempo para gestionar la familia y por ello se buscan recursos para que los hijos hagan caso lo antes posible.
Cuanto antes terminen de cenar, antes se recoge la mesa, antes se van a la ducha y antes se meten en la cama y empiezan los pocos momentos de descanso y/o intimidad que hay a lo largo del día. Sin embargo, lo correcto no es que eso lo proporcione una pantalla atrapando la atención de nuestro hijo, casi abstrayéndolo del mundo, aunque sí suele ser lo más cómodo y funcional.
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