Ana Picón

Almendralejo (Badajoz), 9 ago (EFE).- Entre los miles de agricultores que trasnochan en la comarca extremeña de Tierra de Barros durante la época de vendimia que acaba de comenzar con una “buena cosecha de calidad excelente” encontramos a hombres y mujeres con diferentes historias personales pero una misma preocupación: la pérdida de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.

En esta zona interior de Extremadura, donde predomina el cultivo de la vid y el olivo, las explotaciones vitícolas han descendido en un 30% en los últimos 20 años, tiempo en el que han subido los costes de producción mientras el precio de la uva se mantiene estancado.

“¿De qué nos sirve tener una buena cosecha si no podemos venderla a un precio justo?”, se pregunta Cristina Rosado, una joven agricultora de Almendralejo que acaba de emprender en el sector con 30 años, menos de los que lleva Juan José García, que tiene 60, trabajando como viticultor en Villafranca de los Barros.

Producción y costes