La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se pone en guardia ante los movimientos del Ministerio de Transportes. Según ha podido saber El Confidencial de fuentes conocedoras del procedimiento, el regulador, presidido desde hace unas semanas por Juan José Ganuza, ha vuelto a dirigirse a Renfe por los conflictos abiertos con Iryo y Ouigo en torno al acceso a los talleres ferroviarios, justo cuando el equipo de Óscar Puente prepara una reforma que puede limitar la capacidad de actuación de Competencia en este terreno. Como adelantó El Confidencial, Transportes prepara una regulación específica sobre el acceso a los talleres después de que la CNMC obligara cautelarmente a Renfe Ingeniería y Mantenimiento, su división de este negocio, a facilitar a Iryo el uso de sus instalaciones. Se trata de un asunto estratégico para la liberalización ferroviaria sobre el que, hasta ahora, el supervisor dispone de amplias facultades de intervención. La futura regulación ha encendido las alarmas en el sector ante la posibilidad de que termine reduciendo el margen de actuación de la CNMC y otorgando mayor capacidad de decisión al Ministerio de Transportes, responsable último de Renfe, sobre una cuestión especialmente sensible para la operadora pública. El choque ha dejado así de ser una disputa técnica entre Renfe y sus competidores. Lo que está en juego es quién tendrá capacidad para fijar las condiciones de acceso a unas instalaciones estratégicas para la competencia y hasta dónde podrá intervenir el regulador independiente frente a Transportes y la operadora pública. El Gobierno confirmó sus planes en una respuesta parlamentaria remitida al Congreso en la que, además, cuestionó el criterio aplicado por Competencia. Transportes sostuvo que la resolución cautelar de la CNMC respondía a "una determinada interpretación" de la normativa. TE PUEDE INTERESAR La posición de Renfe tiene, además, una importante derivada política. Álvaro Fernández Heredia llegó a la presidencia de la compañía en enero de 2025 a propuesta del Ministerio de Transportes para sustituir a Raül Blanco, sobre quien era pública su falta de entendimiento con el ministro. El mandato de Fernández Heredia ha estado, desde el principio, directamente vinculado con Óscar Puente. Puente ha respaldado públicamente al presidente de Renfe en distintos momentos y Transportes ha terminado asumiendo buena parte de los argumentos de la operadora en la batalla de los talleres. Ahora, el Ministerio prepara una regulación sobre el mismo terreno en el que la CNMC acaba de intervenir contra los intereses de la compañía pública. Renfe avisa del impacto económico Esta batalla institucional tiene su epicentro en La Sagra (Toledo), donde Iryo reclama capacidad para realizar determinadas operaciones de mantenimiento pesado de sus trenes. Ante las dificultades para alcanzar un acuerdo con Renfe, el operador acudió a Competencia, que intervino para garantizarle el acceso. Renfe se opuso y llevó el conflicto a la Audiencia Nacional. La compañía sostiene que sus instalaciones fueron dimensionadas para atender su propia flota y que ceder capacidad a un rival puede perjudicar sus servicios. La operadora ha puesto números al impacto: calcula unas pérdidas potenciales de alrededor de 60 millones de euros anuales y una posible reducción de 1,25 millones de plazas si debe reorganizar su capacidad de mantenimiento para atender las necesidades de Iryo. La discusión supera, sin embargo, La Sagra. Los talleres son un activo esencial para cualquier compañía ferroviaria. Abrir las vías a nuevos operadores difícilmente puede traducirse en competencia efectiva si estos no disponen también de instalaciones donde mantener sus trenes. El criterio que termine imponiéndose puede convertirse así en un precedente para futuras aperturas. Un elemento clave para la competencia Las cifras permiten medir el perímetro que Renfe conserva fuera de la competencia comercial. España registró 547 millones de viajeros ferroviarios en 2025. De ellos, 446 millones utilizaron Cercanías, 34,6 millones la Media Distancia convencional y otros 13,2 millones la Media Distancia de alta velocidad. En conjunto, Cercanías y Media Distancia sumaron alrededor de 494 millones de viajeros, frente a los 44,5 millones de la alta velocidad comercial, donde Renfe ya compite con Iryo y Ouigo. Por cada viajero de alta velocidad comercial se producen aproximadamente once desplazamientos en esos servicios. TE PUEDE INTERESAR Su eventual apertura a la competencia, sin embargo, no es automática. Están sujetos a obligaciones de servicio público y la normativa europea permite adjudicaciones directas bajo determinadas condiciones. Competencia sí reclama un marco que favorezca la concurrencia y garantice que, allí donde exista, los nuevos operadores dispongan de los recursos necesarios. Y ahí vuelven a aparecer los talleres. Una eventual apertura exigiría no solo acceso a las vías, sino también material rodante, maquinistas y capacidad de mantenimiento. El conflicto actual anticipa, a menor escala, uno de los problemas que surgirían en ese escenario. Problemas tras el monopolio Renfe conoce ya las consecuencias de competir. En la alta velocidad comercial, donde antes controlaba prácticamente el 100% del mercado, mantiene actualmente entre el 50% y el 67% de cuota en los corredores liberalizados. Al mismo tiempo, el número de viajeros ha alcanzado los 44,5 millones, prácticamente el doble que antes de la apertura. El precedente más duro está en mercancías. Renfe Mercancías cerró 2025 con apenas el 35% del mercado, ocho puntos menos en un solo ejercicio y menos de la mitad del peso que mantenía en 2011. El antiguo monopolio controla ya aproximadamente uno de cada tres tráficos ferroviarios de mercancías. Estos antecedentes explican la trascendencia de la pelea. La CNMC debe garantizar que el control de instalaciones esenciales no se convierta en una barrera de entrada, mientras Transportes tutela a Renfe y debe garantizar unos servicios públicos utilizados cada año por más de 500 millones de pasajeros. Los intereses han terminado chocando. Competencia obligó a Renfe a abrir sus talleres a Iryo. Renfe recurrió. Transportes cuestionó la interpretación del supervisor y, como adelantó El Confidencial, decidió preparar una regulación específica sobre ese mismo terreno. Ahora, la CNMC vuelve a mover ficha mientras crece la preocupación por una reforma que puede delimitar su capacidad de actuación en esta batalla.